#resonancias: novabori

“Al igual que mi compañero, nací entre la maquinaria”, Eleazar y Wilfried tienen una amplia historia dentro de la industria textil. Hace cuatro años cuando ambos decidieron tomar este proyecto no visualizaron que el camino que iban a recorrer tenía tantas posibilidades.

Novabori surge durante una crisis personal y laboral. Hace algunos años Eleazar y su papá trabajaban juntos; hacían cobijas, las cuales ya no tenían tanta demanda dentro del mercado. Cuándo el papá de Eleazar fallece es que Novabori comienza. La carga emocional que representó este acontecimiento en la vida de Eleazar, lo llevó a decirse “tengo que cambiar, tengo que romper con todo”.

_DSC7553.jpg

Más tarde se reunieron él y Wilfried (quien, inicialmente, era amigo de su padre) y quien  se convertiría en su nuevo compañero de trabajo. Entre los dos decidieron producir telas (aprovechando la experiencia que tenían en fibras regeneradas) con materiales reciclados, que fueran dirigidas a la gran (y poco sustentable) industria de la moda. Así pues comenzaron a adquirir la materia prima articulando el trabajo de diferentes talleres dedicados a la producción de hilos de materiales reciclados, desarrollando su modelo integrador.

Con este proyecto en 2016 fueron seleccionados como uno de los 10 finalistas en la iniciativa global “Tejiendo el Cambio”, de Fundación C&A y Ashoka: innovaciones para una industria textil, convocatoria que busca proyectos innovadores capaces  de responder a problemáticas en el ámbito textil.

Poco a poco Novabori ha habilitado una red en la que reciclan residuos textiles y  co-desarrollan telas para la industria de la moda. Siguiendo un esquema integrador de procesos textiles a nivel industrial, aprovechando que Tlaxcala cuenta con muchas técnicas textiles y de reciclado de estos materiales.

Por el momento Novabori comercializa tela de pet reciclado y de algodón reciclado. Su producto estrella, lo puedes encontrar en nuestra tienda como toalla o transformado en una capa.

Capa colaboración  novabori+recrearCapa colaboración novabori+recrear

Novabori quiere proveer a la industria de la moda con productos que impacten a gran escala en las diferentes problemáticas en torno a la industria de la moda. Reconociendo que estar en este tipo de proyectos implica que todo el tiempo haya dificultades pero mantienen el deseo de seguir aprendiendo y creciendo.

A Eleazar le emociona como se ha ido construyendo un movimiento de cambio para la prosperidad en las comunidades Con esto en mente siguen consolidando su proyecto. En #recrear nos emociona colaborar con proyectos innovadores, con productos de bajo impacto ambiental.

 

#colaboradorxs: Agustín Tlilayatzi

Agustín es originario de Contla, Tlaxcala y tiene 55 años. Él comenzó a trabajar a los 7 años en el taller textil del señor Mariano, un artesano conocido de la comunidad. Aprender el oficio textil a temprana edad es una práctica común en la región de Tlaxcala.

20161130_123917

La experiencia de trabajo con el señor Mariano le permitió establecer su propio taller. A los dieciséis años adquirió un telar de pedal y decidió poner un taller en su casa.  Al ver su iniciativa, un vecino le pidió trabajo, pero Agustín respondió que no podía por el momento; sin embargo, luego de pensarlo decidió que podía comprar otro telar y así poder darle trabajo. Así, poco a poco fue comprando más telares para que otros de sus vecinos pudieran trabajar. En la actualidad, el taller de Agustín tiene 24 telares, uno por trabajador. La iniciativa de Agustín ha brindado oportunidades laborales a otras personas de su localidad. Los talleres autogestionados permiten el fortalecimiento de la economía local.

20161130_124527

En su taller se producen cobijas, saltillos, gabanes y tapetes. Además, debido a la disposición de innovación que tiene Agustín, se realizan diferentes diseños que los compradores les piden.

20161130_123903

Agustín viaja a la Ciudad de México para distribuir sus productos a negocios que le compran frecuentemente; algunos de sus clientes son vendedores en un mercado de artesanías, y otros son vendedoresde indumentaria para yoga. Comerciar en la capital le permite vender más y dar a conocer su taller y trabajo, pero sus negocios los lleva a cabo con intermediarios y no directamente con los consumidores finales. Por medio de su colaboración con Recrear, Agustín espera ampliar sus redes de distribución. Encima, el esquema de co-creación permite una producción más creativa que un trabajo “por encargo”.

20161130_123050

#colaboradorxs: Eliseo Xochitemol Peña

20161130_133814Eliseo es originario de Contla, Tlaxcala, tiene 25 años de edad y actualmente estudia en la Universidad Autónoma de Tlaxcala la Licenciatura de Diseño Textil. Su familia se ha dedicado desde hace tres generaciones al oficio artesanal de textiles. Eliseo aprendió el oficio desde los ocho años de edad; le ayudaba a su papá en las diferentes actividades que requiere el proceso de producción textil. A los diecisiete años comenzó a tomarle cariño al oficio y decidió que quería seguir en este camino.

Eliseo nos cuenta que comparte con su papá, Pedro, el taller donde tienen 5 telares de pedal. Padre e hijo colaboran en su producción, más cada uno tiene un estilo particular de mezclar colores y diseñar textiles. Ambos realizan nuevos diseños cada año para los concursos de FONART y han obtenido premios y reconocimientos por las piezas que hacen cada año. Actualmente se están preparando para el concurso de este año, ya que en el 2015 Eliseo ganó el primer lugar a nivel estatal, lo cual lo motivó para seguir innovando su trabajo.

20161130_134919
En su taller tienen diferentes piezas: desde las que realizan para los concursos y eventos en los que participan. Así que en su taller pueden encontrar, rebozos, manteles, caminos, y piezas únicas de los concursos en los que han participado.  Eliseo nos cuenta que su motor de cada día es el amor al trabajo textil.

Las dificultades con las que se ha enfrentado en su trabajo es lo mal pagado y la falta de difusión que se tiene del oficio textil. Eliseo menciona que a pesar de que en Contla se encuentran varias familias que se han dedicado a este oficio por generaciones, el trabajo no se conoce por falta de difusión.

20161130_133833_001

El trabajo artesanal requiere mucho tiempo en el taller, y dificulta que lxs artesanxs puedan dedicarse a ampliar sus redes y plataformas de difusión y distribución. Sin embargo, gracias a las herramientas digitales, ahora Eliseo se puede tomar un poco de tiempo para mantener una página en Facebook, la cual le ha permitido dar a conocer su trabajo a más gente.20161130_133923

A él le gusta mucho su trabajo y lo complementa con su carrera. Todo lo que está aprendiendo lo motiva mucho seguir sacando modelos nuevos. Gracias a esta disposición que tiene, fue que se animó a colaborar con Recrear, ya que como bien lo dice él “no se encierran a hacer siempre lo mismo”.

#colaboradorxs: Alfredo Morales

Alfredo es originario de San Ildefonso, Amealco, Querétaro. Se dedica al oficio de alfarería desde que tenía 11 años. Aprendió a manejar el barro con su papá, en el taller donde continúa trabajando. Recuerda que por las tardes al salir de la primaria, se dirigía al taller y le ayudaba a su papá. Toda su familia se dedica a la alfarería, desde sus abuelos hasta sus hermanos y algunos sobrinos.

Alfredo tiene dos hijos, una niña de 11 años y un niño de 3 años. Nos cuenta que al igual que él, sus hijos, comienzan a ayudarlo en pequeñas cosas en el taller. A su hija lo que más le gusta es ayudar a la decoración de las piezas,  nos cuenta Alfredo: “ella lo ve como un juego, y le gusta”. Trabajar en un taller familiar le permite a Alfredo enseñarle a sus hijos el oficio de la alfarería; así como su padre le enseñó a él cuando era niño.

Los abuelos de Alfredo sólo elaboraban ollas grandes de color rojo, pero con el paso del tiempo la familia ha incorporado nuevas figuras. Se han adaptado a las necesidades del mercado y de la producción actual y hoy en día también comercializan alcancías en forma de puerquitos, cántaros, jarros y vasos.

puerquitograndeychicomorales

Alcancía de puerco grande y chico elaborados por la familia Morales

El taller de la familia Morales se encuentra abierto todos los días del año desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde en las afueras de San Ildefonso, Amealco en el estado de Querétaro. Una de las dificultades que enfrentan, similar en otros oficios artesanales en México, es la poca remuneración que reciben por su trabajo. Gran parte de sus ventas son a distribuidores mayoristas que compran los productos de Alfredo a precios muy bajos para después venderlos más caros en otros lugares. El ingreso que reciben Alfredo y su familia, no equivale al trabajo que se necesita para hacer cada una de las piezas.

Los artículos de barro requieren días de elaboración; la preparación de la mezcla lleva varios pasos: el barro se hace polvo, se mezcla y antes de hornearse se debe dejar asentar por cuatro o cinco días. Después, las piezas se quedan dentro del horno por más de un día,  y posteriormente se decoran. Este largo proceso no suele reconocerse a la hora del pago, y dificulta la estabilidad del taller. En ocasiones, Alfredo no tiene el ingreso suficiente para comprar la leña para el horno y mantener su producción.

Cántaro de barro

La laboriosa producción alfarera implica un trabajo de tiempo completo en el taller. Salir a vender los productos requiere más disponibilidad de tiempo y recursos. Alfredo recuerda una ocasión en la que acompañó a su hermano a vender productos a Saltillo, pero no vendieron ninguna pieza. Para artesanos como Alfredo y su familia, es difícil vender fuera de su taller debido a esta vulnerabilidad entre la inversión en el viaje, la falta de producción -por salir del taller- y el bajo (o nulo) ingreso por las ventas. Debido a estas limitantes, y otras dificultades que se encuentran en el camino, los talleres familiares recurren a los intermediarios que revenden sus productos; a pesar de recibir pagos muy bajos por su labor.

Alfredo nos cuenta que lo que le motiva son las ganas de seguir adelante; de continuar con un oficio que disfruta y que forma parte del conocimiento familiar. En su colaboración con Recrear, espera ampliar su distribución sin tener que sacrificar la producción en el taller, o sin tener que invertir mucho dinero y tiempo para viajar. En Recrear trabajamos para que productores como Alfredo puedan tener una remuneración justa de acuerdo a sus espacios, tiempos y recursos de producción.  

Lámpara de barro

#COLABORADORXS: Pedro Raymundo

En Ahucatlán de Guadalupe, Pinal de Amoles, Qro., se encuentra el taller de Pedro Raymundo Rivera Garay, él y su familia desde hace tres generaciones se dedican a la elaboración de huaraches desde hace 35 años. El papá de Pedro, le enseñó y gracias a su apoyo y experiencia, han decidido seguir con el oficio mediante la creación de una línea más amplia y seguir impulsando su taller.

pedro

Quise elaborar una línea de calzado que se posicionará en el término tradicional, pero con un plus de calidad, en cuanto a suavidad, comodidad, colorido y ligero, así que me di a la  tarea de comenzar mi taller con mi propia maquinaria, implementos y materiales.”

El taller comenzó con actividades el 12 de Junio, empezando a abrir mercado también en Jalpan de Serra. La microempresa “Huarachería Xalpan”, como decidieron nombrarla, ha tenido una respuesta favorable, tanto que ya han comenzado a distribuir en los municipios cercanos, Landa de Matamoros y Arroyo Seco.

En el 2013 decidieron pedir apoyo al municipio y adquirieron un carro móvil para vender en el jardín artesanal de Jalpan, es gracias a esta oportunidad que sus huaraches comenzaron a llegar al extranjero, por los turistas que llegaban a visitar la Sierra de Querétaro. Además de forma indirecta han exportado a Estados Unidos, pues muchos de sus clientes son personas de la zona que migran y se han llevado calzado para sus familiares.

277a37671

“No tenemos límites para laborar, lo que el cliente pide, al menos que los materiales no los tengamos a la mano, pero si esto sucede procuramos conseguir con nuestros proveedores”: -Menciona Pedro-.

277a4271

Es la iniciativa de Pedro y el apoyo de su familia que le ha dado la fortaleza de seguir mejorando cada día, pues además con la ayuda de un tío, buscan mostrar a todos los mexicanos el trabajo que hacen en festivales de productos artesanales de las Huastecas, ya que Ahuacatlán es considerado zona huasteca, hecho que marca las tradiciones de la comunidad.

“Estoy convencido de que con trabajo constante y el apoyo de mi esposa, hijxs y familia, continuaremos elaborando nuestros calzados, porque cuando las personas nos hacen un buen comentario nos alienta a seguir y nos motiva”-Pedro.

#colaboradorxs: Ángel Bautista

Por:  Alonso

Don Ángel Bautista aprendió a trabajar en el telar de pedal a los 8 o 10 años, su padre le enseñó el oficio, se trata de la tercera generación de artesanos en su familia. De su papá también heredó un telar de madera de ocote que fue elaborado por un artesano del pueblo, en él confecciona con sarapes, cobijas y gabanes de lana natural y teñida.

Ángel no podría llevar a cabo su labor en el telar sin el trabajo de Felicia Galicia, su compañera de vida y en el oficio textil desde hace 60 años. “Ni él solito, ni yo solita” nos cuenta Felicia cómo funciona la división del trabajo en el taller. Ambos están involucrados en todas las etapas del proceso, desde el teñido de lana en tinas enormes con agua muy caliente, la elaboración de conos y madejas, y el diseño de patrones. Hacer un sarape puede llevar hasta 20 días. A pesar de que ha tenido épocas mejores, Don Ángel no se imagina haciendo otra cosa. “Es muy bonito, pero es mucho trabajo”. Y es que a veces se enfrenta a problemas al momento de fijar precios y tratar con intermediarios, pero la pasión por el oficio que ha practicado toda su vida es más grande que cualquier dificultad.

13217497_1014109678675926_7768781837792288866_o.jpg

Y es que para las nuevas generaciones dedicarse al oficio resulta poco atractivo, ya que la remuneración no corresponde a todo el trabajo que hay detrás de una prenda. La continuidad en la cadena de transmisión no es posible parcialmente debido a que muchxs artesanxs de la región mueren sin poder enseñarle a alguien más sus conocimientos.

#colaboradorxs: Artesanías San Rober

En Artesanías San Rober trabajan Roberto Francisco Cuahutle Rugerio, Rosalía Maldonado Peralta y sus 3 hijxs, quienes además de estudiar Arquitectura, Ingeniería Química y Enfermería saben todo sobre telares. Al igual que Roberto, su formación en el oficio comenzó a muy temprana edad, como a los 6 o 7 años. Al principio los quehaceres son muy sencillos; canillas, molotes, empuntar cobijas, etcétera.

Es un oficio que se ha transmitido de una generación a la otra, desde hace tantos años, que el mismo Roberto no está seguro de cuántas generaciones en su familia se han dedicado a él. Es un motivo de orgullo para toda la familia que incluso lxs más jóvenes colaboren en el taller y dominen el oficio en un momento en el que “ya no hay gente que quiera hacer este tipo de productos”.

“Es un oficio  muy bonito, sientes que te llama”, nos cuenta Rosalía, quien atribuye el éxito del taller a la capacidad de innovación que tiene su familia y al hecho de que el taller también funciona como un punto de venta de cobijas, gabanes, rebozos, caminos de mesa, manteles, cortinas, servilletas y otros productos. La tienda abre a las 7 de la mañana y cierra a las 6:30 de la tarde, pero el trabajo en el taller sigue hasta las 7 o 9 de la noche.

Aunque sus ventas han disminuido parcialmente en las últimas dos décadas, el legado familiar se mantiene en pie sin importar lo adverso que pueda ser el panorama. San Rober representa un ingreso no sólo para los 5 integrantes de la familia, ya que hay cerca de 10 trabajadorxs que trabajan en el taller o desde sus hogares; el salario que ellxs perciben depende directamente de los productos que puedan vender, sin embargo, remunerar a todxs semanalmente de forma digna es una prioridad para Roberto y Rosalía.

Las ferias y expos son una ventana de oportunidad muy importante para Artesanías San Rober, además de poder promocionar y vender sus productos de manera directa, Rosalía disfruta contando cómo se realizan los productos, desde que nacen como una idea hasta el resultado final; algo único creado a partir de lana o algodón.

Otra problemática que han enfrentado en San Rober es la cuestión de los precios, ya que son calculados tomando en cuenta el aumento en los costos de las materias primas utilizadas en la confección de los productos. Debido a que las artesanías de San Rober son vendidas al mayoreo, el precio de cada pieza es a veces muy bajo. En algunos casos, intermediarios pueden vender una pieza hasta 5 veces más cara.

Los costos se elevan y es difícil encontrar compradores dispuestos a pagar el precio justo, sin embargo, la situación actual no desanima a lxs personas que hacen posible que las cortinas del local de San Rober suban puntualmente a las 7 de la mañana. Y aunque las condiciones sean difíciles para lxs pequeñxs y medianxs empresarixs, San Rober crece día con día, hay más telares y más personas decididas a que el oficio que aman no desaparezca.