#QUIÉNESSOMOS: DE DÓNDE VENIMOS

Hace unas semanas leímos el artículo que Ariadna Solis publicó en Hysteria en el cual problematiza el discurso en torno a la comercialización y uso de textiles pertenecientes a comunidades indígenas en México. Conforme leíamos, nos sentíamos incómodas e interpeladas: nuestro proyecto comercializa “huipiles” para el uso cotidiano en contextos de una clase urbana privilegiada. ¿Qué hacer? ¿Entrar en un bucle de culpa, disculpas y decir que “estamos aprendiendo” junto una frase inspiradora? ¿Cambiar el nombre de las prendas en nuestras publicaciones y etiquetas sin comunicar nuestras reflexiones al respecto por miedo a las reacciones? Pues no mi ciela, realizaremos una serie de textos en los cuales nos observaremos de manera crítica, les contaremos por qué hacemos las cosas cómo las hacemos, problematizaremos nuestras posturas y definiremos acciones que vayan redireccionando nuestro camino. En palabras de Ariadna más que “condenar o celebrar sistemáticamente, debemos problematizar”.

Lejos de ser un negocio planeado con objetivos y una estrategia específica, RECREAR surgió con una serie de decisiones prácticas “sobre la marcha”. Queremos iniciar esta serie de textos recorriendo nuestros orígenes, detectar por qué hemos hecho las cosas de cierta manera, identificar nuestros límites y establecer condiciones para promover espacios más justos. En este primer texto nos ocuparemos de cómo intentamos hacer un proyecto productivo autogestivo que, dentro de las paradojas de la formalización, cambió sus alcances y posibilidades (e.g. como iniciamos en la economía informal y después nos limitamos a trabajar mayormente con colaboradores que emiten facturas).

RECREAR surge en el año 2013, empezamos vendiendo ropa de segunda mano. El primer proceso de cambio sucedió con Mano Vuelta (proyecto de autonomía alimentaria y manejo de residuos) y Fuente de Poder (proyecto de autogestión cultural infantil). Entonces RECREAR se convirtió en un proyecto que tenía la intención de impulsar alternativas laborales con base en la autogestión y el comercio justo.

Desde que empezamos era bien importante para nosotras hacer de nuestro proyecto un espacio de interacciones horizontales, tanto en las transacciones creativas como monetarias. Establecimos algunos lineamientos muy sencillos. Nos propusimos trabajar con productos y diseños que lxs productorxs con quienes trabajábamos ya hacían o tenían. Esto con la intención de intentar no tener prácticas de dominación estética: decimos “intentar” porque creemos importante tener claro que lxs empleadxs de RECREAR tenemos/habitamos una posición/situación estructural distinta a nuestros colaboradores. En cuanto a la transacción económica definimos que el pago para cualquier actividad que realizara cualquier persona sería de $50 pesos por hora (fuera un productxr artesanxl, vededxr o administrativx). Lo nombramos esquema de pago igualitario porque creíamos y aún creemos que el tiempo de todxs lxs que colaboramos es igual de importante y debe ser pagado honrando esto.

Al día de hoy mantenemos ese mismo monto de pago por hora para establecer el precio de nuestros productos, lo cual es más viable en productos artesanales producidos de manera individual que en productos semi-industrializados producidos en talleres. A partir de este monto por hora definimos el esquema de comercialización “40-40-20”, es decir: 40% productxr, 40% proyecto, 20% gastos de comercialización. Nuestros esquemas se han ido acomodando siempre con la intención de hacer que nuestros precios mantengan el pago por hora de $50 y sean accesibles económicamente para el público. Lo cual ha sido un desafío en varios aspectos.

Inicialmente colaborábamos exclusivamente con productorxs artesanales en Puebla, a quienes conocimos en la Colonia Santa Catarina por el proyecto Mano Vuelta. La mayoría de estas personas habían migrado a Puebla desde diferentes partes de la república buscando oportunidades laborales y económicas. Para ellxs el ingreso de los productos que comercializaba RECREAR, desde el inicio, era considerado complementario y variable.  Empezamos con una inversión mínima, con pocas piezas, trabajando con materiales económicos y fáciles de encontrar en la misma comunidad. Por ejemplo, desarrollamos con Francisco y Alicia (tejedores de mobiliario) unos bancos utilizando llantas.

Con Lore (una de las primeras colaboradoras tanto de Mano Vuelta como de RECREAR) bordamos unos parches que colocábamos sobre tenis.

Con Dolores hicimos unas blusas a partir de servilletas textiles. La idea (que es la misma que las blusas hilván tejidas por Eulalia y Eli) salió porque, mientras estábamos con Lore (quien vendía tortillas), llegó una de las hijas de Dolores con una servilleta que había tejido su mamá, la cual usaba para llevar sus tortillas. 

Otro de los colaboradorxs fundadores fue Ponchito, a él nos lo presentó Lore, lo conoció cuando ella llegó a vivir a Puebla y desde entonces le tenía mucho cariño. Con él partimos de las bolsas del mandado de cestería para hacer un producto que aún hoy mantenemos, la bolsa Vicky.

A Matías nos lo presentó Ponchito (son vecinos). Con él desarrollamos collares con figuras tejidas en popotillo de trigo. Este tipo de tejido es muy común para hacer figuras religiosas durante la semana santa en San Pedro Jocotipac, Oaxaca de donde es él. De ahí igual nació la relación con Dominga (su pareja) y Rosa (su nuera).

El proyecto fue creciendo de manera orgánica. Mudanzas, movimientos personales, casualidades, nos llevaron a trabajar en Tlaxcala y Querétaro. Pero el crecimiento “orgánico” también conllevó poca estrategia y planeación: sentimos que nos comió la vida y no lo pudimos sostener. Pronto nos dimos cuenta que era difícil mantener el inventario y que había productores más populares que otros (lo que implicaba ingresos desiguales).

Conforme intentamos formalizarnos para brindar mayor estabilidad a nuestros colaboradorxs y empleadxs, nos vimos inmersas en un complicado proceso de exclusión. Con las regulaciones fiscales se dificultó cumplir con los tiempos de compra y pago, tuvimos que reducir nuestros inventarios y nuestras relaciones con productorxs. De los 30 productorxs con lxs que trabajamos, actualmente sólo mantenemos 10 relaciones comerciales activas: quienes tienen mayor flexibilidad en los tiempos de pago y quienes nos pueden dar comprobantes fiscales. Como les decíamos, la vida nos comió.

Nuestra decisión de abrir una tienda física  surgió como una idea para aumentar nuestras ventas así como nuestra vinculación física con lxs consumidorxs. Nos ayudó a crecer pero también nos aumentó los gastos operativos. 

El año 2019 fue un año especialmente crítico para nosotras pues bajó mucho la venta en tienda física y nuestros proveedores de tienda en línea (kichink) tardaban mucho en pagarnos, por lo que la cerramos (lo que al final resultó afortunado ya que hay actualmente un montón de tiendas a las que kichink les sigue debiendo dinero). 

Sentimos que el año pasado nos preparó para este año, ya que hicimos un montón de ajustes que nos permiten sobrevivir hoy. Sobrevivir para RECREAR implica mantener nuestra presencia física, mantener el pago a 4 de 7 empleadxs, pago que sale de un apoyo para el empleo por parte del gobierno. Los otros 3  a los que no se les mantiene un pago es porque ellxs mismxs decidieron hacerlo así, ya que tienen otras fuentes de ingreso y decidieron trabajar sin percibir sueldo. Algo importante e inquietante es que no hemos hecho recompra con ninguno de lxs productorxs con quienes mantenemos relaciones activas desde que inició la cuarentena a mediados de marzo de este año.

Toda esta larga explicación la vamos a ir detallando poco a poco de manera concreta y específica: cómo sucedieron nuestras decisiones estéticas en los productos y formas de comunicación, cómo nos enfrentamos a modificar el modelo de producción-consumo por otro tipo de materialidad más sostenible, y las continuas paradojas de ser un proyecto comercial que busca presentar un modelo económico alternativo. 

Creemos que este tipo de reflexiones son clave para promover una relación honesta, transparente y bidireccional con nuestros colaboradorxs, clientxs y amigxs. 

Publicado por recrearmx

Buscamos ser una alternativa de consumo responsable y accesible de productos artesanales mexicanos.

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