En RECREAR paramos

Paramos porque tenemos el privilegio de parar, porque parar un día no pone en riesgo nuestra subsistencia individual ni la de nuestro proyecto. Porque de ser así, quizá no pararíamos. 

Paramos nuestras operaciones, pero no paran muchas de las compañeras artesanas colaboradoras. Mujeres que no pueden dejar ni un día las labores que les generan ingresos complementarios de los que dependen ellas y sus familias. Ellas, igual que muchas más, no paran. 

Paramos pensando en las compañeras que trabajan en esquemas de freelanceo o trabajo temporal; mujeres en esquemas precarizados dentro de instituciones formales; mujeres que al “autogestionar” su trabajo tienen fechas que cumplir y no pueden parar. 

Paramos pensando en las mujeres que han batallado para llegar a un lugar y sienten que no pueden parar, que no tienen derecho porque están envueltas en dinámicas masculinas de poder que las miran críticamente esperando cualquier tropiezo.También paramos pensando  en aquellas que no creen necesario parar. 

Paramos con esperanza y con solidaridad,  pensando en esto que nos une en un espacio y tiempo con otras mujeres diversas: paramos para aprender de ellas, para aprender todas de todas. 

Paramos pensando en el trabajo de cuidado que hacemos, sintiendo que del trabajo afectivo no paramos.

Paramos por la carga invisible que implica para nosotras el trabajo doméstico; paramos imaginariamente porque ese trabajo sostiene, paramos pensando que sobre nuestro trabajo no remunerado se construye el capital. Paramos para que nuestros cohabitantes tomen la carga de trabajo que les corresponde.

Paramos señalando que la postura feminista debe atender también cuestiones de raza y clase, pensando que cuando no es así, se utiliza el movimiento para preservar privilegios y perpetuar desigualdades. 

Paramos pronunciándonos en contra de la transfobia.

Paramos lejos de posiciones privilegiadas sin cuestionamientos interseccionales.

Paramos con urgencia. Paramos con la voz de nuestra madre en la cabeza contándonos de cuando la violentaron sexualmente,con el dolor de nuestra amiga cuando filtraron sus fotos, con la ansiedad de sentirnos obligadas a tener sexo, y con terror ante la naturalidad con la que leemos los feminicidios.

Y al parar lo hacemos sobre la marcha: paramos aprendiendo, paramos equivocándonos.

Publicado por recrearmx

Buscamos ser una alternativa de consumo responsable y accesible de productos artesanales mexicanos.

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