Remendado visible: una protesta silenciosa

ANN-CHRISTINE BORJA

La aguja, el hilo, un pedazo de textil y una prenda para remendar: no necesito más. La cosa más sencilla y necesito menos y menos. Ese menos me reditúa. Es un giro a la existencia que genera vida, curiosidad y satisfacción: alegría.

Se trata de un remendado visible —remendar ropa y textiles en colores contrastantes, usándolas con orgullo— un contrapunto y una alternativa del hábito de comprar y desechar. Una protesta silenciosa y creativa contra el exceso de consumo de nuestros tiempos.

El punto de partida
Pienso que lo que amamos o lo que queremos expresar, es transferido en cómo nos vestimos: podemos ser portavoz de una nueva moda, sana y consciente. Mientras extendemos la vida de nuestras prendas, mandamos una señal muy importante a la indústria de moda y textiles, una de las industrias más contaminantes hoy en día. 

Lo que tengo en mi closet ha sido el punto de partida perfecto. No suelto mis prendas favoritas, aquellas que me hacen sentir bien y feliz. Remendándolas me acompañan y se integran a mi persona, a mi vida, a lo que soy y a lo que hago. No tengo que adaptarme a las presiones, ni a la prisa, tampoco a las convenciones: puedo ser la persona que soy. Rompiendo normas que no necesitamos, ejerzo mi poder de consumidor: decido no comprar.

La otra cara de la moda
Escoger ropa de calidad, cuidar y remendar lo que tenemos, comprar ropa usada, intercambiar con la familia y los amigos etc. es lo mejor que podemos hacer. No hay fibra o tela que no tenga un impacto negativo al medioambiente: el algodón, por ejemplo, que percibimos como lo más natural, es una de las que más contamina .

Además de que muchas de las variedades que se utilizan son transgénicas, también consume una cantidad de agua excesiva para cultivarlo. Existe un gran problema con las fábricas de algodón: liberan productos químicos en los ríos y arroyos cercanos a su producción. Contaminan el agua que necesitamos para lavarnos, beber y cocinar. El agua contaminada se utiliza cuando no existe otra opción, y genera muchas consecuencias. 

La Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza (SSNC),  calcula que se necesitan 10,000 litros de agua para producir un par de pantalones de mezclilla.

¿Qué tan verde es el algodón orgánico?

El hecho que el algodón sea orgánico sólo significa que el cultivo se ha hecho sin químicos. Aun así, se ocupan quimicos para teñir la tela o para evitar que la mercancía se descomponga durante el transporte por causa de humedad.

¿Quién hizo mi ropa?
Los precios de ropa nueva muchas veces se nos hacen accesibles, o muy bajos, pero estos costos se deslocalizan y generan impactos negativos, a veces invisibles: destrucción ambiental e injusticias sociales y económicas. 

El colapso de Rana Plaza en Bangladesh, cuando más de mil personas perdieron su vida, será recordado como uno de los peores desastres industriales de la historia moderna. Pero más que eso, a través del despertar de muchos de nosotros, se ha convertido en un catalizador para una revolución en contra la moda rápida.

Ya no quiero ser cómplice de negocios y empresas que son poco éticas en el trato a sus colaboradores y empleados, ni quiero ser parte de la contaminación del medioambiente. La persona que hace lo que tengo es importante. Por todo esto, decido no consumir: decido cuidar y remendar lo que ya tengo. 

Lo que podemos hacer
No se requiere mucho para remendar. Unas puntadas, unos parches, un botón o una decoración, es más que suficiente. Hay retos grandes que requieren paciencia, pero pocas veces he encontrado prendas que no se puedan salvar de una u otra manera. Es relajante; personalmente me reditúa entrar en este mundo de pensamiento y conscientización. 

Así formamos lo que somos; al mismo tiempo estamos haciendo una protesta silenciosa y aportando a la creación de un mundo más sano. Remendar unos jeans rotos, por ejemplo, es hacer la contramoda a una moda que está diseñada a hacernos consumir más. La ropa dura más tiempo al remendarla, y nosotros consumimos menos, justo lo contrario a lo que hace la moda rápida.  

¡Manos a la obra! – junta tu kit de reparación:

  1. Parches de tela
  2. Aguja de coser
  3. Hilo
  4. Alfileres o seguros
  5. Tijeras

Escoge una tela del mismo grosor para el parche. También puedes usar dos o tres capas de telas más delgadas para obtener el mismo grosor.  Yo ocupo agujas largas y puntiagudas, e hilo más grueso que el hilo de coser. Pueden buscar en los closets de la familia o preguntando a amigos por material que ya no usen. 

Revisa la calidad de la tela alrededor del agujero o la ruptura. Toca la tela con tus manos para saber. Un truco es poner los jeans hacia la luz y ver. Las áreas desgastadas se transparentan muy bien. Así defines el área que necesita reforzarse.

Cubre el agujero y lo desgastado con tus parches y aumenta, por lo menos, dos o tres centímetros del tamaño del agujero para que puedas coser en la tela que no está desgastada. Así hay menor riesgo de que se rompa tu pantalón entre el parche y la tela. Cuando se llega a romper de nuevo, pon otro parche y así tus pantalones se convierten en obras de arte. 

¿Pongo los parches por dentro o por fuera?
De cualquier manera quedan muy bien. Lo interesante son las formas, los colores y las puntadas. El proceso, los inventos, las experiencias, las historias y los recuerdos, suelen ser muy interesantes y sorprendentes.

Fija los parches al pantalón con alfileres o seguros, también puedes hacer unas puntadas largas en los parches que después puedes quitar. Es para que los parches no se muevan cuando estés trabajando: puedes hacer lo que quieras para hacer más fácil el proceso.

A coser, pues. La puntada es sencilla, la misma que al hilvanar. Este video es un buen ejemplo de cómo hacerlo: 

Hay muchas técnicas y variaciones de diseños. Busca en internet #visiblemending, y, por ejemplo, las técnicas antiguas japonesas de #sashiko y #boro. 

Finalmente, no hay reglas. Cada quien encuentra su propia manera, estilo y diseño. Somos cada vez más y más lxs que encontramos esto como una forma de hacer bien al medioambiente y a nosotros mismos. Espero que seamos aún más. No hay planeta B. 

Texto y foto: Ann-Christine Borja, @ankiborja, www.ankiborja.wordpress.com 

Edición de fotos y modelo: Mårten Borja, @maartenborja, http://www.maartenborja.com

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