#lugares: Vizarrón

Vizarrón de Montes pertenece al municipio de Cadereyta de Montes (el segundo más grande del estado de Querétaro y el espacio geográfico que se considera la entrada a la Sierra Gorda Queretana). En un clima semiárido resulta difícil la agricultura a gran escala o de gran consumo, por lo que sus 2,235 habitantes (INEGI, 2009) se dedican a otras actividades: la agricultura existente es únicamente para autoconsumo.

El nombre del municipio Cadereyta de Montes (al que pertenece Vizarrón) se debe a un personaje que representa, en buena medida, la mentalidad y las formas de los colonizadores que llegaron a estas tierras. Ahí vivían poblaciones chichimecas que resistieron de manera contundente la llegada de los españoles. Ante esto, los colonizadores mandaron “pacificar” el área (lo que quiere decir dominar a toda costa, sin importar las implicaciones violentas). Así, el 29 de junio de 1640 se fundó una población de españoles nombrada Villa de Cadereyta.

Desde 1683 se intentó dominar a quienes residían en esta zona; sin embargo, se encontraron con una resistencia férrea. En 1703 hubo una importante rebelión indígena y en 1748 fue destruida una misión con la que los españoles pretendían imponerse. Debido a lo anterior, en octubre de ese mismo año, el Coronel José de Escandón (que después sería el primer Conde de la Sierra Gorda) fundó un presidio militar en Vizarrón, poblándolo con colonos españoles e indígenas de la Villa de Cadereyta. Las tierras fueron desalojadas y se convirtieron en el presidio de San José Vizarrón, por el Virrey de España, Don Juan Antonio Vizarrón. Fue custodiado por treinta soldados españoles y sus familias. Junto con frailes franciscanos, en 1748, se funda este lugar como misión. En 1847 fue declarado pueblo y en 1847 se le agregó el apellido de Montes.

El mármol de esta zona ha sido un atractivo para distintas personas y empresas de fuera. Los españoles explotaron el primer banco llamado El Puerto del Mármol. En 1919 llegó Rafael Huacuja, de la Ciudad de México, acompañado por Silvio Fante, de origen italiano. Llegaron con la intención de explotar el mármol de La Cañada del Ladrón. El desarrollo de la industria lapidaria italiana permitió que Silvio Fante contara con técnicas para la explotación y tallado del mármol.

La explotación de La Cañada del ladrón se prolongó hasta 1935. Este dueto también inició la explotación de El Quemadito. La explotación para extracción y uso de este material en acabados y construcción continúo después a cargo de Gabino Esquivel, aunque con menor intensidad. La elaboración de artesanías con mármol comienza en Vizarrón a partir de la llegada del padre Servín en 1943.

Con el tiempo otros cuantos bancos de mármol se han abierto y han sido explotados por parte de diferentes personajes: extraen principalmente mármol negro, pero también han abierto bancos de mármol rosa, amarillo y blanco. Las técnicas de extracción fueron variando desde las formas más artesanales, hasta utilizar maquinaria para el trabajo.

En un periodo de tres años llegaron nuevos propietarios a sacar el mineral de los yacimientos. Compraban los derechos del banco y dejaban a un encargado para ocuparse de los trabajadores.

La misma situación existió en otras entidades del municipio, donde también ha habido una explotación minera importante.

Actualmente, la actividad marmolera tiene más de treinta talleres, produciendo unas 3 mil toneladas diarias de mármol y sus derivados: distribuyen a diferentes puntos del país y del extranjero. Los talleres se enfrentan a una problemática severa: el polvo, residuo del mármol, es tirado a las orillas de la carretera, contaminando el suelo de esta entidad. Por otro lado, están los pequeños talleres de mármol familiares, que ofrecen una actividad económica local mas horizontal y en ocasiones utilizan pedacería de piedra para aprovechar los residuos y evitar la contaminación de su suelo.

Cuando llegó el padre Servín a Vizarrón, entre las cartas que intercambiaba, le dijeron que la población de Vizarrón iba a comer de las piedras … y de alguna manera así ha sido. Gran parte de su economía está centrada en el mármol: un comercio donde la mayoría de las ganancias van para empresas y la contaminación se queda en las tierras de Vizarrón. Comer de las piedras: una imagen muy clara de los costos de la explotación de mármol para la salud y bienestar de la tierra y de las personas que habitan en ella.

#ArmarioCápsula : Capa frontal Koke

Para el #ArmarioCápsula de este mes, me quedé pensando en el concepto para poder hacer las combinaciones: en ese momento sentí una enorme nostalgia al recordar que hace algunos años estaba preparándome por estas fechas para cursar el último semestre de la carrera; es por eso que las propuestas de este video están llenas de memorias.

Lo primero que recuerdo de mi época universitaria, es mi chongo despeinado. Por alguna razón disfrutaba peinarme “despeinadamente”, e iba con mi chongo a todos lados: a ensayo de danza, al gimnasio, a clases, a donde fuera. Otra cosa que recuerdo es que usaba tenis para ir a todos lados, porque siempre estaba moviéndome a algún ensayo: la universidad fue la época en la que más ejercicio hice.

Eso sí, a pesar de mi chongo mal hecho y mis tenis, así fuera la clase de las 7:00 de la mañana, siempre llegaba maquillada. Lo sé, ¿quién en su sano juicio se arregla para una clase tan temprano? Pero, hasta la fecha, es algo que me encanta hacer porque me gusta y no porque tenga miedo a salir sin maquillaje (cuántas veces no me han visto en mis historias sin una gota de color). Otra cosa indispensable en esta época, era salir de casa con alguna prenda para cubrirme del frío, pues siempre he sido sumamente friolenta: es que aquí es donde entra la prenda de ReCrear para este #ArmarioCápsula.

Las propuestas de este mes de regreso a clases, las hice pensando en aquellos recuerdos, con prendas versátiles que combinan a la perfección con la capa frontal Koke tejida de hilo acrylán en Contla, Tlaxcala y confeccionada por Guadalupe Fuentes en San Andrés, Cholula, Puebla.

La primera combinación es un clásico de clásicos: pantalones o leggings negros, con camisa blanca y unos tenis blancos súper cómodos. Todo acompañado de la capa Koke: es un toque perfecto. La prenda cumple una doble función: cubrir el torso y el cuello como una bufanda, para esas clases de las 7:00 am.

La segunda propuesta es centrada en la comodidad de unos pantalones de mezclilla. Para ser sinceros, ¿qué estudiante no ha usado estas prendas?

Si en verdad existe quien no tenga nada de mezclilla, la tercera opción es  utilizar unos pantalones de pierna ancha hechos con alguna tela que sea cómoda. La cuarta propuesta es una que me hubiera encantado aplicar hace algunos años: un vestido negro midi con tenis blancos y una prenda artesanal que me cubriera del frío.

Aunque ya tiene más de media década desde que me gradué, estas combinaciones realmente son básicas, rápidas y excelentes para los días de verano que ya dejan ver algo de frío y lluvia. Eso sí, nunca se pierde el recuerdo de aquella etapa: muchos la consideramos una de las mejores de nuestra vida. Aunque ya terminó esa etapa en mi vida estas propuestas son para toda la vida. Se acoplan al clima loco y son muy versátiles para los horarios extensos en los que sube y baja la temperatura.

Remendado visible: una protesta silenciosa

ANN-CHRISTINE BORJA

La aguja, el hilo, un pedazo de textil y una prenda para remendar: no necesito más. La cosa más sencilla y necesito menos y menos. Ese menos me reditúa. Es un giro a la existencia que genera vida, curiosidad y satisfacción: alegría.

Se trata de un remendado visible —remendar ropa y textiles en colores contrastantes, usándolas con orgullo— un contrapunto y una alternativa del hábito de comprar y desechar. Una protesta silenciosa y creativa contra el exceso de consumo de nuestros tiempos.

El punto de partida
Pienso que lo que amamos o lo que queremos expresar, es transferido en cómo nos vestimos: podemos ser portavoz de una nueva moda, sana y consciente. Mientras extendemos la vida de nuestras prendas, mandamos una señal muy importante a la indústria de moda y textiles, una de las industrias más contaminantes hoy en día. 

Lo que tengo en mi closet ha sido el punto de partida perfecto. No suelto mis prendas favoritas, aquellas que me hacen sentir bien y feliz. Remendándolas me acompañan y se integran a mi persona, a mi vida, a lo que soy y a lo que hago. No tengo que adaptarme a las presiones, ni a la prisa, tampoco a las convenciones: puedo ser la persona que soy. Rompiendo normas que no necesitamos, ejerzo mi poder de consumidor: decido no comprar.

La otra cara de la moda
Escoger ropa de calidad, cuidar y remendar lo que tenemos, comprar ropa usada, intercambiar con la familia y los amigos etc. es lo mejor que podemos hacer. No hay fibra o tela que no tenga un impacto negativo al medioambiente: el algodón, por ejemplo, que percibimos como lo más natural, es una de las que más contamina .

Además de que muchas de las variedades que se utilizan son transgénicas, también consume una cantidad de agua excesiva para cultivarlo. Existe un gran problema con las fábricas de algodón: liberan productos químicos en los ríos y arroyos cercanos a su producción. Contaminan el agua que necesitamos para lavarnos, beber y cocinar. El agua contaminada se utiliza cuando no existe otra opción, y genera muchas consecuencias. 

La Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza (SSNC),  calcula que se necesitan 10,000 litros de agua para producir un par de pantalones de mezclilla.

¿Qué tan verde es el algodón orgánico?

El hecho que el algodón sea orgánico sólo significa que el cultivo se ha hecho sin químicos. Aun así, se ocupan quimicos para teñir la tela o para evitar que la mercancía se descomponga durante el transporte por causa de humedad.

¿Quién hizo mi ropa?
Los precios de ropa nueva muchas veces se nos hacen accesibles, o muy bajos, pero estos costos se deslocalizan y generan impactos negativos, a veces invisibles: destrucción ambiental e injusticias sociales y económicas. 

El colapso de Rana Plaza en Bangladesh, cuando más de mil personas perdieron su vida, será recordado como uno de los peores desastres industriales de la historia moderna. Pero más que eso, a través del despertar de muchos de nosotros, se ha convertido en un catalizador para una revolución en contra la moda rápida.

Ya no quiero ser cómplice de negocios y empresas que son poco éticas en el trato a sus colaboradores y empleados, ni quiero ser parte de la contaminación del medioambiente. La persona que hace lo que tengo es importante. Por todo esto, decido no consumir: decido cuidar y remendar lo que ya tengo. 

Lo que podemos hacer
No se requiere mucho para remendar. Unas puntadas, unos parches, un botón o una decoración, es más que suficiente. Hay retos grandes que requieren paciencia, pero pocas veces he encontrado prendas que no se puedan salvar de una u otra manera. Es relajante; personalmente me reditúa entrar en este mundo de pensamiento y conscientización. 

Así formamos lo que somos; al mismo tiempo estamos haciendo una protesta silenciosa y aportando a la creación de un mundo más sano. Remendar unos jeans rotos, por ejemplo, es hacer la contramoda a una moda que está diseñada a hacernos consumir más. La ropa dura más tiempo al remendarla, y nosotros consumimos menos, justo lo contrario a lo que hace la moda rápida.  

¡Manos a la obra! – junta tu kit de reparación:

  1. Parches de tela
  2. Aguja de coser
  3. Hilo
  4. Alfileres o seguros
  5. Tijeras

Escoge una tela del mismo grosor para el parche. También puedes usar dos o tres capas de telas más delgadas para obtener el mismo grosor.  Yo ocupo agujas largas y puntiagudas, e hilo más grueso que el hilo de coser. Pueden buscar en los closets de la familia o preguntando a amigos por material que ya no usen. 

Revisa la calidad de la tela alrededor del agujero o la ruptura. Toca la tela con tus manos para saber. Un truco es poner los jeans hacia la luz y ver. Las áreas desgastadas se transparentan muy bien. Así defines el área que necesita reforzarse.

Cubre el agujero y lo desgastado con tus parches y aumenta, por lo menos, dos o tres centímetros del tamaño del agujero para que puedas coser en la tela que no está desgastada. Así hay menor riesgo de que se rompa tu pantalón entre el parche y la tela. Cuando se llega a romper de nuevo, pon otro parche y así tus pantalones se convierten en obras de arte. 

¿Pongo los parches por dentro o por fuera?
De cualquier manera quedan muy bien. Lo interesante son las formas, los colores y las puntadas. El proceso, los inventos, las experiencias, las historias y los recuerdos, suelen ser muy interesantes y sorprendentes.

Fija los parches al pantalón con alfileres o seguros, también puedes hacer unas puntadas largas en los parches que después puedes quitar. Es para que los parches no se muevan cuando estés trabajando: puedes hacer lo que quieras para hacer más fácil el proceso.

A coser, pues. La puntada es sencilla, la misma que al hilvanar. Este video es un buen ejemplo de cómo hacerlo: 

Hay muchas técnicas y variaciones de diseños. Busca en internet #visiblemending, y, por ejemplo, las técnicas antiguas japonesas de #sashiko y #boro. 

Finalmente, no hay reglas. Cada quien encuentra su propia manera, estilo y diseño. Somos cada vez más y más lxs que encontramos esto como una forma de hacer bien al medioambiente y a nosotros mismos. Espero que seamos aún más. No hay planeta B. 

Texto y foto: Ann-Christine Borja, @ankiborja, www.ankiborja.wordpress.com 

Edición de fotos y modelo: Mårten Borja, @maartenborja, http://www.maartenborja.com

#técnicas : Ixtle

Ixtle es una palabra náhuatl; su sonoridad llama a poner atención a los imperceptibles sonidos de la historia y las raíces. El ixtle nos recuerda a los ayeres que se hacen presente, a tradiciones que se reafirman y caminan en el tiempo, a la fibra vegetal que proviene del agave que nos muestra el entretejido con la naturaleza, y la enorme resistencia de este tejer.

El maguey da origen a esta fibra con la que, desde antes de la colonización, se tejían ropas, redes y cañas de pesca, ayates (donde se solían cargar a lxs niñxs), mecapales (que se usan para llevar cargas pesadas), abanicos, cuerdas, bolsas, huaraches, hilo y cuerdas para instrumentos; este material sigue utilizándose en varias regiones del país para elaborar estos y otros productos.

Podemos encontrar varias clases de ixtle según el maguey del que proviene: lechuguilla, jaumave, palma, etc. Las fibras son distintas entre sí, algunas más largas o más blancas, amarillentas o cortas. Del agave no sólo se aprovechaba la fibra sino las espinas para utilizarlas como agujas. 

Se obtiene con los saberes y técnicas que se han ido pasando de generación en generación, a partir de la palabra y de la práctica. Se buscan las pencas que salen del corazón del maguey; sólo se toman las pencas que el maguey permite, así se regenera y continúa su vida. El maguey puede volverse a visitar y tomar sus pencas para producir más ixtle a los dos meses. Sus hojas son raspadas sobre un tronco de madera con un cuchillo de palma o bambú, o enrolladas sobre un palo y jaladas hasta obtener las fibras. Las fibras se lavan con jabón y jugo de limón, luego se peinan y se separan por tamaños para su comercialización.

Un manojo se obtiene con diez o doce magueyes. Para obtener el ixtle como lo conocemos se requiere de mucho trabajo. El trabajo de dos o tres personas durante quince días logra procesar 10kg de fibra.

 El ixtle fue muy utilizado a finales del siglo XVIII, no solamente era una importante pieza de memoria y tradición, sino también, una fuente económica fundamental para muchas personas. Sin embargo, con la introducción del algodón y otras fibras sintéticas más económicas, la tradición del ixtle se vio fuertemente afectada. Aún así, el ixtle sigue siendo una práctica común en varios lugares del país.

Desafortunadamente, la producción de ixtle no ha estado exenta de la explotación de lxs trabajadorxs. Ante esto, los productores se han organizado. En Saltillo, por ejemplo, se creó, en 1932, la Confederación Nacional de Cooperativas Ixtleras, que buscaba proteger los derechos de quienes trabajan en la industria; sin embargo, no se llegó a evitar del todo la situación de explotación en el ámbito.

Actualmente estados como Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Querétaro, Coahuila, Jalisco, Hidalgo y San Luis Potosí, por mencionar algunos, siguen con la tradición del ixtle, organizándose entre trabajadorxs y continuando con el trabajo y la sabiduría que les han sido heredadas. Su uso ha variado, crecido y se ha transformado. Se siguen elaborando prendas y utensilios típicos, pero también se ha mezclado con otros estilos y usos creando, por ejemplo, los famosos cinturones piteados (en algunos lugares al ixtle se le llama pita). En otros lugares, como Hidalgo, se ha creado una danza, la danza del ixtle, que representa con movimientos, colores y sonidos el trabajo de la producción de esta fibra. En otros lugares, como Ezequiel Montes en Querétaro, en Pascua, llevan a cabo la Feria del Ixtle y el Nopal. 

Para muchas personas continúa siendo un soporte importante para su economía, pero es también una forma de recordar y honrar a lxs abuelxs, de trabajar lo que da la tierra, escuchándola y aprendiendo de ella, de tejer con magueyes un cotidiano con más resistencia y memoria.

#CómoLoUso : Mezcaleros Mármol

Espirituoso hasta la última gota

Espirituoso es un adjetivo para definir algo animoso, vivo o que tiene mucho vigor aunque también es sinónimo de bebida, una con un alto contenido de alcohol, como los destilados. Uno de los favoritos y repletos de historia (y creador de muchas más) es el mezcal. El mezcal, además de espirituoso es considerado un destilado místico, afrodisiaco y mágico. Raquel Díaz de El Tigre Mezcal de Guerrero, comparte algunas recomendaciones para degustar cada lunes de #CómoLoUso durante septiembre de tan especial bebida a la vez que comparte datos sobre el destilado mientras brindamos en los vasos de mármol elaborados por el taller La Isla en Vizarrón, Querétaro.

Para todo mal mezcal y para todo bien también…

Mucho se habla de las bondades de la bebida. El mezcal tiene efectos positivos en la salud, mientras se consuma en cantidades moderadas. Alivia el resfriado, vigoriza naturalmente, disminuye el dolor, favorece la buena digestión, combate el insomnio, por mencionar algunos. Pues ahora con mayor razón hay que desear buena salud al brindar. Y como reza el dicho, Para todo mal mezcal y para todo bien también y si no hay remedio, litro y medio. Y ya con eso. 

Con respeto y a besitos

Hay que evitar las formas equivocadas de beberlo (los shots por ejemplo), popularizadas por su bebida hermana el tequila. El mezcal se disfruta a besos por varias razones, pero la más significativa es el disfrute. Raquel señala que al beberlo rápido, se le quita expresión, no permite mostrar la complejidad de la bebida. Mejor despacio, mejor sin prisas. Además hacerlo de esta manera (a pequeños sorbos) permite que tu boca reciba cada trago con cautela, porque de otra manera puede quemar las papilas gustativas. Tampoco recomienda mezclarlo, pues es una forma irrespetuosa de beberlo. Cada sorbo expresa mucho trabajo, pasión y tiempo; cada sorbo lleva el proceso natural de crecimiento (más de 10 años), el trabajo de muchas personas en todos sus procesos, así que mezclarlo “es ignorar su propia historia”.

Raquel recomienda beber un mezcal del que se tiene información, de quién, dónde y qué tipo de herencia hay detrás de cada botella.

En este mundo terrenal, es oro líquido el mezcal

Algunos historiadores han hecho interesantes registros de las bebidas ancestrales como el pulque y el mexcalli —de metl, ‘maguey’ e ixcalli ‘cocido’— eran bebidas destinadas a rituales sagrados y su consumo era exclusivo de las clases dominantes. Para suerte de todos, las bebidas se popularizaron en el siglo XVI a. Hay distintas clases del mezcal que dependen del maguey y de la región, de la técnica de destilación y del recipiente donde se deja reposar. Así de Chiapas el comiteco, en Sonora es bacanora, raicilla y barranca de Jalisco y Nayarit, la tuxca o quitupán de Colima y hasta el tequila son variantes del mezcal.  

Sobre su materia prima, Raquel señala que la mayor parte del maguey de Guerrero es silvestre y El Tigre Mezcal en particular proviene de Atempa, en el municipio Chilapa. 

Agua bendita de las verdes matas

El mezcal se toma en jícara de tecomate por tradición, porque su gran boca permite una buena oxigenación y mantiene la temperatura adecuada del destilado. Sin embargo el contenedor que se utilice para beberlo no le resta sabor ni experiencia. Lo importante es darse la oportunidad de disfrutar su aroma antes de beberlo, apreciar todas las esencias que adquiere en sus procesos, desde la cocción hasta reposo. 

Raquel sugiere para su conservación el vidrio, porque así no comparte los aromas de su contenedor. Es importante que se conserve lejos de la luz y en un ambiente fresco.

El mezcal se disfruta con unas rodajas de naranja o limón, también con un delicioso platillo rico en aromas, o para cerrar una gran comida. Es ideal para maridar con la comida mexicana, sin embargo puedes experimentar con los platillos que más te gusten para descubrir si empata con los matices que aporta el mezcal. Para Raquel no hay mejor maridaje que el que se hace con la comida regional, y no podemos estar más de acuerdo. Disfrutar los frutos de la tierra que comparten el suelo es lo más adecuado. Así que para enaltecer el placer, con El Tigre Mezcal hay que servirse un buen plato de pozole guerrerense o un chilate de frijol. ¡Salud!