#colaboradorxs: La Isla Vizarrón

Diana de La Isla es originaria de Vizarrón de Montes Querétaro, es la mayor de tres hermanos y ha estado cerca del oficio de tallado de piedra desde que tiene memoria. Ella rastrea su primer recuerdo en el taller de tallado a cuando tenía 6 años de edad, recuerda observar cómo los artesanxs trabajaban de manera detallada la piedra; todavía hoy que nos lo cuenta lo hace con alegría. Diana estudió en la ciudad de Querétaro la carrera de administración, con la intención de poder regresar a su lugar de origen para aportar aprendizajes y robustecer a al taller familiar.

El taller donde se producen todos los productos está a las afueras de Vizarrón, mientras que la tienda (una de las únicas tres tiendas que fábrica su propio producto) se encuentra en la calle de mármol que conduce al centro de esta población. En el taller laboran en temporada regular 5 personas mientras que en temporada alta llegan a contratar a más de 10 personas. En el punto de venta laboran Diana y su mamá Perla entre semana. En ocasiones los apoyan la hermana y el hermano de Diana durante los fines de semana. Para ello, se toman un tiempo de descanso de sus ocupaciones como profesora y estudiante, respectivamente, para apoyar en la tienda familiar con las ventas.

El taller fue fundado por el padre de Diana, Felipe, quian a su vez aprendió el oficio de su padre. Herencia familiar que adoptó desde muy joven, oficio que se determinó a innovar. Prueba de esto fue el desarrollo de una máquina para la producción de piedra de río, pues ante la escasez de este tipo de piedra por sobre explotación, Felipe encontró la manera de desarrollar un proceso que le permitía utilizar pedacería para la elaboración de esta piedra que es muy demandada para el uso en parques y jardines.



A la fecha en La Isla, aparte de comercializar piedra de río, gracias a las ideas y diseños de Perla, la madre de Diana, se comercializan otros productos como: tequileros, pisos, lámparas, escultura, lápidas, tablas para cortar y demás objetos tanto utilitarios como de ornato.


#armariocápsula: playera sin empuntado Getsemaní

Tania de @mexicoacolores
Fotos: @mexicoacolores y @jacobfrerod

Dicen que en gustos se rompen géneros y no puedo estar más de acuerdo. Hay quienes se sienten muy cómodas usando falda y hay quienes se sienten muy cómodas vistiendo pantalón y mi caso es completamente apegado a la segunda opción (y quiero recalcar que no tenga nada en contra de las faldas.

Por diferentes argumentos, los diferentes tipos de pantalones me acomodan a la perfección y podría decirse que es uno de mis básicos estrella a la hora de usar textiles, aunque también me gusta jugar con otro tipo de prendas, como las mismas faldas y tal vez shorts.

Además estos últimos dos meses han sido caóticos para mi, al grado que he tenido que ser muy práctica en mi vestimenta para poder realizar diferentes actividades y en esta etapa he optado por los diferentes tipos de pantalones cómodos que forman parte de mi armario.

Reflexionando sobre esta decisión que es totalmente por practicidad, me puse a pensar en la cantidad de veces que hemos llegado a relacionar un textil artesanal (o varios) con el hecho de que para lucir, deben estar acompañados de prendas muy cargadas o muy vistosas y aunque es meramente un gusto, creo que los detalles están en la sencillez y claro, en la comodidad.

Así es que como no todas las ocasiones requieren de los más elaborados o “inventados” outfist, en este Armario Cápsula te propongo 4 combinaciones con prendas que tenemos en casa y que nos pueden sacar de cualquier apuro brindándonos practicidad, comodidad y un toque artesanal. En cada una de estas propuestas uso dos comunes, mi playera Getsemaní y mis sandalias, ambas de ReCrear.

El negro nunca puede faltar

Y no, no es mi color favorito, pero sí el más combinable por excelencia y con los accesorios correctos, los outfits se pueden tornar en elegantes. Más allá de que combinar una playera Getsemaní con pantalones negros y sandalias sea una opción sobria, es una opción que siempre puede convertirse en más formal en cuestión de segundos con el hecho de cambiar los zapatos y agregar un saco o suéter más formal.

Un toque de color

Y para que vean que no todos mis pantalones son en color negro, una playera Getsemaní va a la perfección con unos pantalones de color vino (en mi caso) o bien, en el color que a ti más te acomode.

Pantalones de mezclilla over size o boyfriend jeans

Los pantalones corte más grande, es decir, que no sean super ajustados al cuerpo, son la opción más cómoda para la temporada (aunque algunas revistas de moda digan lo contrario), y no necesariamente debes recurrir a una tienda a adquirirlos a un precio que bien podrías ahorrarte y destinarlo a otro textil artesanal, en mi caso, estos pantalones iban a ser desechados por mi esposo porque se habían roto de la entrepierna, así que corrí a aplicar unas costuras y parche, hice algunos ajustes en la talla y pude darle una segunda utilidad. Las sandalias ReCrear en verdad que le dan mucha frescura a este outfit justo por el clima caluroso.

Un overall

Una de mis reglas en mi estilo es NUNCA DE LOS NUNCA USAR UN OVERALL CON UNA BLUSA ARTESANAL O HUIPIl y esto se debe a que creo que hay bordados o lienzos con iconografías tan específicas y en zonas tan detalladas que no deben ser cubiertas total o parcialmente por el peto de estas prendas clásicas, sin embargo, la playera Getsemaní me animó a probar esta combinación, pues la textura de la misma es apreciable en cualquier ángulo de la prenda, por lo que no tuve conflicto al dejar mostrar el tejido por el lateral abierto del overall.

Porque la persona que hizo lo que tengo, es importante. Nos leemos en el siguiente Armario Cápsula.

#cómolouso: textil San Rober vistiendo la mesa

Texto: José Angel Araujo
Fotos: Luis Felipe Rojas
de Tabula Rasa

Un textil puede hacer una gran diferencia y es porque una de sus principales virtudes reside  en que cambia por completo el aspecto de lo que vista. Hoy nuestro protagonista es el mantel, textil de algodón tejido en telar de pedal por Artesanías San Rober, que será la base para vestir la mesa.

No se trata de un protocolo, sino de hacer de la protagonista en las reuniones, la más guapa. Luis Felipe Rojas, arquitecto de interiores y apasionado de otorgar a los espacios un carácter muy particular, recomienda tips sencillos para que la mesa, levante suspiros. Este ejercicio se hace con el mismo mantel para poder disfrutar y explotar de su versatilidad.

Sírvase usted mismo

El mantel actúa como una separación, puedes zonificar dónde se podrán servir los invitados. Esto te dará una limpia y segura para colocar el buffet. “Que se ponga todo a lo largo del mantel lo hará útil, relajado y atractivo visualmente. Puedes utilizar el mantel doblado para reducir la sección y tener una mesa más limpia o servirlo en una mesa auxiliar. Trata de generar una línea dinámica, agrupa por tamaños, experimenta con materiales, piensa en tu mesa como un paisaje montañoso, en el que existen planos y alturas. Lo de enmedio y más alto es decorativo, le sigue uno pesado (estático) y un nivel más pequeño que es más flexible y móvil

Un poco de aquí, un poco de allá

Si servirás en una mesa muy grande, es mejor dividir en pequeñas porciones y disponer la vajilla en dos secciones o más si lo crees conveniente. “Separa la vajilla en mitades o tercios de acuerdo con la cantidad de invitados que tienes, y deja disponible servicios completos: 6 vasos, 6 platos 6 servicios de cubiertos y al otro extremo lo mismo”. Trata de separar tu comida según las porciones, “el chiste es hacer que convivan, que se repartan, que se recomienden y generar una dinámica de comunicación en la mesa”. Los recipientes grandes al centro de los que se sirven todos y la porción que gusten; las guarniciones en recipientes medianos en los dos extremos de la mesa; lo más flexible y variado como las botanas en recipientes pequeños para que circulen de mano en mano.

El match no-perfecto

Tu mesa tiene mucho que decir, comunica con todo aquello con que eliges presentarla. Es importante tomar en cuenta que debe existir una congruencia entre los materiales del mantel y los utensilios que lo acompañan. No se trata de hacer el match perfecto, sino de crear un discurso entre los materiales, los colores y las formas con las que vistas tu mesa. “Integra materiales naturales similares a los de tu textil, no tiene que ser todo pero sí al menos una pista de la materia o los procesos por los cuales llega a tu mesa, eso siempre te dará posibilidades de hablar de lo que tienes y como lo estas utilizando, te da oportunidad de invitar a la mesa a las personas, tradiciones y técnicas que participaron en la creación de este objeto. El valor real de los objetos no está en su costo monetario, sino en la abundancia de significados que aportan a tu vida”. No te preocupes si es cristal cortado o barro, si tu objeto tiene algo que decir, ahí reside su verdadera relevancia en tu mesa.

Mesa para dos

Reduce la mesa según la cantidad de invitados al seccionar con el mantel. Puedes ocupar tu mesa en los extremos o en el centro y el mantel será el encargado de cubrir el área necesaria. “Elige un textil que cubra todo lo largo de tu mesa, así lo podrás usar cuando tengas todos los lugares ocupados. Cuando tengas una reunión más pequeña, puedes usarlo de forma perpendicular para así crear segmentos más pequeños de acuerdo con la cantidad de invitados que tengas. De ser necesario, lo puedes doblar, procurando que cada comensal tenga al menos de 60 a 80 centímetros sobre la mesa”.

Tip para doblar el mantel: lleva los extremos a la mitad, para que no queden por fuera. Si deseas reducir más su tamaño, repite de la misma manera, de los extremos al centro.




José Ángel escribe de salud y bienestar para medios impresos y digitales. Maratonista y guía de corredores con debilidad visual. Apasionado de la comida mexicana, por sus técnicas e ingredientes que lo atraparon desde pequeño, cuando aprendió a hacer salsa de molcajete y tortillas. Es padre de cuatro perros y tres gatos (por ahora) y fundador de Tabula Rasa , un proyecto que reúne alrededor de la mesa a todo aquel que quiera partir el pan y olvidarse de los prejuicios, con la disponibilidad (y valor) de compartir la mesa y su experiencia con extraños. Encuéntralo en el Centro de Tlalpan, al sur de la CDMX