#miomio : ¿Y QUÉ HAGO CON TODA ESTA ROPA?

Por Equipo MIO

Está muy de moda limpiar tu guardarropa y jugar a ser Marie Kondo, pero todo es risas y diversión hasta que, por un lado tienes un clóset súper limpio, y por el otro montañas y montañas de ropa sin saber qué hacer con ella.

En MIO procuramos extender el uso de la ropa y por eso hicimos este diagrama para facilitar la decisión de qué hacer con cada prenda que saques, ya sea del clóset de tus pequeños o del tuyo. A continuación te explicamos cada una de las opciones:

GUARDAR: La más sencilla de todas pero la más difícil. Para llegar a esta opción tienes que haberte asegurado no solo de que sea una prenda que está en buen estado sino que tienes que ser honesta y pensar si tiene futuro en tu clóset. Cuántas veces no guardamos algo con la promesa de ahora sí usarlo, o pensar en el valor sentimental que tiene, conservarlo para un evento específico o para cuando bajemos de peso. Algunos dicen que una buena regla es: si no has utilizado algo por seis meses, probablemente ya no lo harás, pero lo mejor es ser honesta contigo misma y saber si realmente quieres conservarlo.

AJUSTAR/ ARREGLAR: Esta opción pocas veces la consideramos por preferir reemplazar algo que fácilmente se podría reparar y quizás también por la complejidad de modificar algo si no tenemos idea de cómo coserlo o sin saber a quién acudir. Si no sabes coser, la clave es encontrar a la persona indicada que pueda ayudarte, desde una tía, una amiga, un sastre o hasta el servicio que ofrecen algunas tintorerías. Estas alteraciones no tienen que ver sólo con reparar ropa que esté dañada o descompuesta, sino también transformarla en algo que sí te emocione usar. Para esto Pinterest seguro te da inspiración para agregarle, ponerle, pintar, desgarrar, unir, etc. Con la ropa de los niños a veces algún parche o aplicación puede transformarla en una prenda favorita que van a querer usar mil veces.

DONAR: En esta opción hay muchos matices, ya que no solo nos referimos a dar la prenda a alguna institución de caridad. Aunque es una idea de lo más linda y generosa, muchas veces no tenemos alguna institución cerca, o las prendas que queremos donar son ropa de fiesta o piezas que quizás no todo el mundo usaría. Una opción divertida es hacer algún intercambio con amigas o amigos, que cada quien lleve algo que esté en buen estado pero ya no quieran usar y así todos salen con prendas nuevas. En el caso de la ropa de los pequeños, algún intercambio con niños de otros salones puede ser una gran idea.

RECICLAR: Finalmente, la opción de reciclar puede ser un poco confusa. Si bien los centros de reciclado textil no son tan abundantes como los del papel, tienes varias posibilidades. El reciclaje aplica sobre todo para prendas con daño irreparable, que se pintaron o se rasgaron y están en tan mal estado que ni tú ni nadie las seguiría usando. Una de las soluciones que más nos gusta es cortar estas piezas y hacer trapos que puedan ayudar en la limpieza de la casa, cortarlos y guardarlos para utilizar como pañuelo o, si de plano te gusta la creatividad, hacer algunas de estas manualidades.

Esperamos que esta guía te sirva y comenta también todos tus tips para hacer esta guía más completa.


Si tienes dudas o comentarios sobre algo en específico no dudes en escribirnos a: hola@mio-mio.co

Mio Mio es una marca mexicana que quiere fomentar la relación de cariño entre l@s niñ@s y su ropa, que la usen por más tiempo y la hagan suya.

#armariocápsula: Capa Hombros Xochitex

Texto: Tania de @mexicoacolores
Fotos: @mexicoacolores y @jacobfrerod

Además del claro problema de contaminación ambiental que trae la industria de la moda rápida o fast fashion, la apertura a los mercados, el boom de comercio y alcance de su mayor ventaja competitiva, los precios accesibles, lleva  al consumidor de la mano y lo hace comprar para tener más y mayor cantidad de posibles combinaciones. ¿Para qué? Días después de la compra, se abre la puerta del armario para escuchar el clásico pensamiento: “no tengo que ponerme”.

A lo largo de mi vida como escritora de moda y estilo usando textiles tradicionales, me he encontrado con diversos artículos en diferentes fuentes que hablan de las múltiples combinaciones que se pueden lograr partiendo de “x” número de prendas básicas. Me he topado con textos que describen “los 10 básicos que no pueden faltar en tu clóset”, sin embargo, he podido experimentar y constatar una cosa, no hay mejores aliados que los básicos cómodos y que vayan con tu estilo.

En el microblogging que hago desde mi cuenta de Instagram (@mexicoacolores), publico imágenes que van relacionadas a mi filosofía de vestir y combinar mi ropa donde siempre intento incentivar el consumo responsable, porque antes de hablar sobre consumo ético, hay que ser responsables con nuestros hábitos de compra. En una de estas publicaciones puede leerse “Comprar con amor y respeto” porque me parece que el problema no radica en llenar el armario: la clave está en cómo lo hacemos, qué ponemos en él y por qué una vez que entendemos y aplicamos esto, nuestra perspectiva cambia.

Soy de la idea de que el concepto de la moda no debe estar relacionado con la cantidad de prendas y accesorios que tengas en el armario, se pueden hacer diversas combinaciones partiendo de las mínimas piezas. Si eres de las personas que les encanta tener un incontable número de prendas de vestir para que las opciones nunca falten, te invito a cuestionarte ¿qué porcentaje de tu armario es producto de la moda rápida? ¿qué porcentaje son prendas de segunda mano? ¿cuántas piezas cuentan historias de vida y están hechas bajo estándares de comercio ético? ¿qué compraste porque te gustó y qué compraste porque lo necesitas?

Recuerdo el primer video que hice donde jugaba con diferentes combinaciones de ropa y zapatos para hacer 5 combinaciones de ropa usando siempre un textil, que en ese caso se trató de un huipil de flecos largos de ReCrear. Tenía pocas horas de publicado el video cuando una persona dejó un mensaje donde hacía referencia de mi poca creatividad para hacer combinaciones , fue ahí donde capté que tal vez lo que el consumidor de moda en redes sociales quiere ver, son múltiples texturas o muchísimas variaciones de accesorios. Esto es  es un efecto inculcado por la pedagogía del consumismo desmesurado que no deja consecuencias favorables. Lo siento, yo soy una persona del mundo real donde, a pesar de tener un blog, no puedo mentir respecto a que tengo contados básicos y prendas a las que no me importa mostrar repetidas ocasiones públicamente (ni en persona ni en mis redes).

Eso sí, puedo decir que cada pieza de vestir vive su vida al máximo conmigo, es más, tengo ropa que aún uso y que me compró mis padres cuando iba en la secundaria (osea de hace 15 años), digo, si la ropa aun me queda y está en buenas condiciones, ¿por qué desecharla?

Posiblemente, si eres mi seguidor desde hace tiempo, ya te habrás dado cuenta que muchas prendas que uso con mis textiles se han repetido, porque mi mensaje es que no necesitas un gran número de cosas para lucir increíble portando con orgullo tus textiles.

Así es que partiendo de todos estos pensamientos , hice estas 4 combinaciones usando una capa de hombros ReCrear, una prenda tejida en telar industrial en el taller Xochitex ubicado en Contla, Tlaxcala. Cuatro combinaciones en las que traté de usar un mínimo de prendas que en mi mundo y mi estilo son parte de mis básicos y me hacen sentir muy cómoda. Estas propuestas están centradas en mi mayor regla de la moda: “menos, es más”.

En las cuatro combinaciones usé un común denominador (además de la capa de hombros), una blusa negra de tirantes que considero un super básico que me saca de diversos apuros. Decidí que fuera una prenda fija para no que veas que puedes jugar con una sóla prenda para vestir en diversas ocasiones o situacion

Tania: En la primera combinación decidí usar unos pantalones de media campana con unos zapatos cerrados de tacón bajo; una opción para el viernes casual de la oficina o para una tarde social.

Jacob: para mi primer outfit quise elegir un atuendo sencillo pero un poco fuera de lo convencional más allá de playera y jeans. Overall slim fit gris claro con una playera de estampado tropical (ambos en tonos neutros para resaltar el elemento principal, la capa) y tenis. Me encantó lo práctico de este outfit para compartir un café con amigos o simplemente para un viernes relax en el trabajo.

En la segunda combinación, decidí irme por la opción para la fiesta con un palazzo negro y unos zapatos altos, en verdad que este outfit no le pide absolutamente nada a un vestido elegante.

Para la tercera combinación me fui por una opción que es muy de mi estilo, unos pantalones de pierna ancha que fueran a tono con uno de los colores del tejido de mi capa de hombros y mis amadas sandalias ReCrear. La versatilidad de este atuendo radica en los colores, pues la prenda artesanal puede variar en colores y texturas, lo cual permite perfectamente jugar con la forma del pantalón y sus tonos.

Por último, pero no menos importante, usé una falda de vuelo hecha en tela de algodón, una prenda que lleva tanto tiempo conmigo que en verdad no puedo recordar cuántos años, cuántas mudanzas y cuantos outfits ha recorrido a mi lado y nuevamente, unas cómodas sandalias ReCrear van a la perfección.

En mi blog siempre trato de recordar que al final, este es mi estilo, es mi filosofía y tu tienes la última palabra en cómo lo usas y adaptas. Puede que te guste y puede que no.

Para cerrar, te invito a que hagas el siguiente ejercicio:

Elige una prenda elaborada bajo un proceso artesanal o de moda lenta y escribe en una libreta absolutamente todas las combinaciones que puedes armas usándola como prenda principal. ¿Cuántas te salieron?

¿Verdad que si tienes que ponerte?

#traducciones: El fraude de la filantropía

Por CHRIS LEHMANN

Éste artículo  fue escrito en inglés por  Chris  Lehmann y publicado por Jacobin el 25 de Agosto del 2018. La traducción fue realizada por Rosa y puedes leer la versión original aquí.

La filantropía es la manera que tiene la élite global para proyectarse como los bienhechores – las personas que están destruyendo el mundo están posando como sus salvadores.

En la foto: Leymah Gbowee, Nick Kristof, Laurel Weldon, y Melinda Gates hablando en el evento Goalkeepers en el 2017 en Nueva York. Goalkeepers es organizado por la fundación Bill y Melinda Gates.

La filantropía es la manera que tiene la élite global para proyectarse como los bienhechores – las personas que están destruyendo el mundo están posando como sus salvadores. 

Como lo plantea Anand Giridharadas en su imprescindible libro, Winners Take All (Los ganadores se llevan todo, La farsa de la elite cambiando el mundo), “No cabe duda que la élite de hoy puede estar entre las élites más socialmente conscientes de la historia. Pero también es cierto que son, por la fría lógica que dan los números, una de las más predatorias.”

Mientras los salarios se estancan y disminuyen; los apoyos a la renta, a la vivienda social y a la vivienda pública son reducidas perversamente, un nuevo estilo de filantropía bienhechora apunta a transformar el alivio social en una oportunidad de emprendedurismo. En grandes corporativos consultores como McKinsey, o en grandes espacios de encuentro global como Davos, Aspen y Doha, envueltos por el luminoso halo cálido y autocomplaciente de las Clinton Global Initiatives (CGI); la misma clase que lucra con la inequidad global se reúne para buscar formas de mitigar sus síntomas — de manera lucrativa, por supuesto, por medio de un conjunto de “disruptivas” intervenciones impulsadas por el mercado en temas de salud pública, transporte, vivienda y otras esferas que son vendidas a los inversores como maneras ingeniosas de hackear a la sociedad. 

El dogma perverso detrás de estas iniciativas es el mantra “ganar-ganar” — la noción de que la necesidad de reforma social nunca implica un coste para las ganancias netas.  Como uno de sus principales teóricos, Greg Ferenstein el exreportero de TechCrunch lo explica, si asumes que el sector público está fundamentalmente en conflicto con el mercado:

Te preocupan por las disparidades económicas. Quieres que los sindicatos protejan a los trabajadores de la grandes corporaciones. Quieres un gobierno más pequeño que no interfiera con los negocios. Pero si no asumes esto, y crees que a toda institución necesita irle bien y que todas trabajan juntas, en realidad no quieres sindicatos o regulaciones o soberanía o cualquiera de las otras cosas que protegen a las personas. 

El autor resume esta sinergia entre gobierno-mercado, ridículamente, como “optimismo”. Después de todo, la élite neoliberal ha encontrado un remedio para las desigualdades salvajes que genera el mercado —un conjunto de correcciones sociales cosméticas que acatan la lógica del mercado, tales como los micro-préstamos o los vales escolares. 

Giridharadas provee una crítica lacerante a esta racionalidad traidora con conocimiento de primera mano; ya que fue un consultor en McKinsey y miembro del Instituto Aspen, quien también ha hecho rondas de pláticas TED. Su acceso de iniciado (insider) le permite  desentrañar los fracasos intelectuales y morales de nuestros optimistas jefes supremos mostrando un retrato devastador sobre las “redes y la comunidad” y “la cultura y estado mental” que él llama “MarketWorld” (MercadoMundo): 

Estas élites creen y promueven la idea de que el cambio social debe ser buscado principalmente por medio del mercado libre y la acción voluntaria, no por medio de la vida pública, las leyes y las reformas de los sistemas que las personas compartimos; consideran que deben ser los los grandes ganadores del capitalismo y sus aliados quienes supervisen, sin que el cambio sea antagónico a sus necesidades; y que los mayores beneficiarios del status quo deben jugar un papel principal en las reformas a este status quo.

Como Giridharadas apunta, defender el MercadoMundo no requiere poner fin a las distorsiones  y disminuciones del pensamiento social. La psicologa social Amy Cuddy, por ejemplo, dio una de las pláticas TED más exitosas en la historia al presentar al activismo feminista principalmente como un cuestión de adoptar pequeños cambios al comportamiento en ambientes laborales, tales como las llamadas “posturas de poder”. Tales comentarios acerca del conflicto social, escribe Giridharas, “Han dado lugar a teorías deslavadas de cambio que se plantean como personales, individuales, despolitizadas y respetuosas del sistema y del status quo, y en lo más mínimo disruptivas”. Bruno Giussani, el funcionario de TED que presentó la plática de Cuddy, admite esto, mencionando que incluso ha acuñado un término para denominar a la evasión de conflicto por parte de la elite: “pinkering”, llamado así por el argumento del lingüista Steven Pinker el cual plantea que el arco de la Historia se inclina ineluctablemente hacia la paz mundial.

Reportando sobre la última conferencia convocada por la CGI, Giridharadas cita el discurso de despedida del ex presidente Bill Clinton a esta Alta Iglesia de MarketWorld. “Giridharadas cita al ex presidente Bill Clinton en su discurso de cierre apelando a esta Alta Iglesia del MercadoMundo. “La gente buena, comprometida con la cooperación creativa, tiene un impacto positivo casi ilimitado para ayudar a la gente hoy y así dar a nuestros hijos un mejor mañana”, Clinton recitó. “Esto es todo lo que funciona en el mundo moderno”. Giridhardas acertadamente se refiere a esta última afirmación como  “increíble” —evoca la insistencia de Margaret Thatcher sobre el hecho de que simplemente “no hay alternativa” al reino del capitalismo desbocado. 

Giussani sugiere que tales narrativas Olímpicas sobre la reafirmación de las élites sirve para desechar cualquier perspectiva crítica como retrógrada o ignorante: “Tus problemas realmente no son importantes en comparación con los del pasado, y tus problemas no son realmente problemas porque las cosas están mejorando.”

Cuando se le preguntó si todo este Pinkering flagrante había contribuido al contragolpe  de enojo pseudo-populista que agita actualmente al Oeste, Giussani asevera, “Claro que la distorsión contribuyó. Creo incluso que es uno de sus motores principales.” Sin embargo, los líderes de opinión del MercadoMundo esperan poder superar la crisis actual aferrándose más firmemente que nunca a sus consignas favoritas. El sorprendente resultado del voto al “sí” del Brextit, por ejemplo, apuntó a la observación por parte de Clinton segun la cual quienes apoyaban el Brexit simplemente “no tenían idea de lo que estaban haciendo”. Como lo apunta mordazmente Giridharadas, “Las personas que se habían encomendado a la tarea de entender el enojo a su alrededor estaban ya comprometidas con la idea que el enojo no tenía ninguna posible base en la razón o en la elección consciente.”

Y éste, en general, es el mundo discursivo que continuamos habitando desde las elecciones de Trump. El MercadoMundo y sus portavoces mercenarios insisten firmemente que todo está fundamentalmente bien en el mundo – que los líderes Demócratas están siendo intimidados por las fuerzas oscuras de Trump porque son “efectivos”, como lo mencionó Pelosi en un descabellada entrevista publicada recientemente en la revista Rolling Stone. En efecto, está claro que el sueño neoliberal de gobernanza ha sido un fiasco grotesco, con Pelosi los demócratas están viéndose enfrentados a su pico más bajo de su influencia política en los Estados Unidos desde 1924. Pero esta es una amarga verdad que nunca penetrara en los costosos desfiles de la autocomplacencia neoliberal. 

Sobre el autor

Chris Lehmann es editor en jefe en Baffler y autor de The Money Cult: Capitalism, Christianity, and the Unmaking of the American Dream (Melville House, 2016) (El Culto al Dinero: Capitalismo, Cristianismo y la Disolución del Sueño Americano). Fue gerente editorial de In These Times, su trabajo también ha aparecido en The Atlantic Monthly, The Washington Post y Slate, entre otras publicaciones.  

#cómolouso: taza recta Me Hai

Texto: José Angel Araujo
Fotos: Luis Felipe Rojas
de Tabula Rasa

Cuando se tiene un objeto en las manos, es seguro que llega con toda una historia detrás. Está la mano de una o varias personas que se involucraron en la creación de ese objeto. En particular lo artesanal, que como la cerámica en este caso, despertó mi interés para llevarme a conocer sus procesos e incluso a enlodarme las manos en un taller de producción. Cada pieza tiene un carácter único, la mano del artesano y toda su historia quedan impresas en los objetos que produce, vierten sueños, energía, sentimientos. Por eso la cerámica es tan especial para mi; son la pasión del otro por su oficio, y es en este caso, una de las labores de mayor tradición. Tierra y fuego, aunada con imaginación, diseño y color para entregarnos uno de los objetos que nos acompañan en los momentos de mayor gozo.

Podemos hacer de lo cotidiano algo extraordinario, para darle el fin utilitario a la pieza que fue creada por el taller Me hai en San Ildefonso Amealco, con la intención de formar parte de nuestras vidas como el oficio ha formado parte de la suya.

Además del líquido (café o té) que las tazas pueden contener, se antoja poder darle otros usos. Aquí cuatro formas de utilizarlas en la preparación y presentación de cuatro de mis recetas favoritas.

Arroz con leche de almendras y pera flameada

Una taza de arroz sirve perfecto para compartir con cuatro personas. Lo pongo a hervir con agua y canela, cuando está suave se cuela. En un sartén pongo una taza de leche de almendra, azúcar y el arroz, hasta que adquiera la textura deseada. Apaga y deja reposar.

Las peras se parten a la mitad y se ponen en un sartén caliente para sellar la parte plana. Se baja el fuego para no quemar la fruta, si deseas puedes agregar un poco de miel para caramelizar. En los últimos minutos, se retira del fuego y se vierte un caballito de tequila, mezcal, ron o cualquier licor a la mano. Se regresa al fuego y con cuidado se ladea para alcanzar la llama y que se prenda el alcohol. Sin moverlo, deja que el fuego se consuma.

Apaga y deja enfriar antes de comerlo. Yo sirvo un poco de arroz y encima una mitad de pera, además le espolvoreo un poco de la cáscara de cacao tostado, pero también puedes agregar nueces o almendras para un crunch extra.

Ensalada de betabel, naranja y jícama

Cocer dos betabeles grandes en una olla con suficiente agua, porque tardan en cocerse. Si el agua se termina y aún se sienten duros, agrega más agua pero caliente. Yo los saco a media cocción para partirlos a la mitad o en cuartos y tenerlos más rápido.

Ensalada de betabel, naranja y jícama

Pelar una jícama grande y cortarla en cubos, lo mismo con la naranja, partirla en cuartos y desgajar. Cuando los betabeles estén listos, dejarlos enfriar y también cortar en cubos. Mezclar lo anterior en un bowl grande con un poco de pimienta quebrada y sal de mar.

Pastelitos María y el Mar

Poner en la licuadora media taza de avena y media taza de amaranto hasta pulverizar. Mezclar con media taza de harina, una cucharadita de royal y media cucharadita de bicarbonato.

Licua una taza de leche de almendras, un plátano, una cucharada de linaza y una cucharada de aceite vegetal. Mezcla con los ingredientes secos con los húmedos en un bowl grande, hasta que se incorporen perfectamente. Si está muy seco puedes agregar un poco más de leche o agua, pero no debe quedar muy líquido.

Con un poco de aceite vegetal engrasa las tazas y enharina. Reparte la mezcla sin llenar la taza hasta el tope, máximo ⅔.

Poner a hervir dos tazas de agua en una cacerola con tapa, cuando esté caliente acomodar las tazas dentro para cocer a baño maría a fuego medio. Dependerá del tamaño de la taza, pero tardará aproximadamente 30 minutos. También lo puedes hacer en el horno de la estufa, cuidado su cocción con un palillo, cuando este salga limpio el pastelito estará listo.

Déjalo enfriar para decorar con fruta fresca y crema batida de coco, para hacerla, necesitas una lata de leche de coco que pondrás en el congelador por una hora antes de usar. Bate a velocidad máxima y cuando se formen picos endulza con azúcar glass vuelve a batir pero en la velocidad más baja y lo menos posible. ¡Cómelo directamente de la taza!

Pastelitos María y el Mar

Sopa Ofelia

En un sartén fríe con aceite vegetal ajo, cebolla y cuando estén dorados, agrega una hoja santa hasta que esté suave, sin dejar que se queme. Lleva estos ingredientes a la licuadora con una taza de frijoles negros más dos tazas del caldo en el que se cocieron. Licua suficiente para no colar, porque al hacerlo se pierde mucha fibra de los frijoles. Regresa al sartén y sazona, rectifica la sal y si es necesario agrega un poco más. Deja que hierva unos minutos a fuego bajo. En las tazas coloca juliana de tortillas fritas, aguacate en cubos, unas rodajas de chile chipotle, habas y champiñones. Lleva a la mesa y sirve directamente la sopa de frijol, calientita y apapachadora.

Sopa Ofelia

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José Ángel escribe de salud y bienestar para medios impresos y digitales. Maratonista y guía de corredores con debilidad visual. Apasionado de la comida mexicana, por sus técnicas e ingredientes que lo atraparon desde pequeño, cuando aprendió a hacer salsa de molcajete y tortillas. Es padre de cuatro perros y tres gatos (por ahora) y fundador de Tabula Rasa , un proyecto que reúne alrededor de la mesa a todo aquel que quiera partir el pan y olvidarse de los prejuicios, con la disponibilidad (y valor) de compartir la mesa y su experiencia con extraños. Encuéntralo en el Centro de Tlalpan, al sur de la CDMX