#colaboradorxs: Eli

Nombre: Elizabeth Martinez Cayetano
Edad: 26 años
Lugar nacimiento: El Bote Amealco, Querétaro.
Lugar de residencia: San Ildefonso, Amealco, Querétaro.

En la avenida Reforma en la Ciudad de México se encontraban un grupo de mujeres y niños provenientes de San Ildefonso Amealco, Querétaro. Todas traían una canasta con servilletas, bolsas, cojines, muñequitas bordadas, bolsa de ropa. La mayoría de mujeres venían con sus hijos. Cada fin de semana salían de su comunidad y se dirigían a la ciudad, todos por separado, sin embargo, ya sabían que en esa punto se encontrarían con caras conocidas.

Entre ese grupo se encontraban la mamá de Elizabeth y sus hermanos, Esteban y César; niños que desde muy pequeñitos acompañaban y ayudaban a su mamá. Cuando llegaban a la ciudad, lxs niñxs no se daban cuenta que iban a vender, sólo pensaban en reunirse con los demás niñxs para jugar en todos los alrededores. No le temían a nada y querían conocer todo lo que les parecía nuevo. Sus madres a lo lejos caminaban, recorrían la calle ofreciendo sus bordados, esperando una venta para tener un poco de dinero con el cual regresar a su casa.

Cuando visitaban la ciudad a Elizabeth le parecía que comían cosas más ricas y hacían más cosas; se quedaban en un gran edificio y ahí dejaban las pertenencias que llevaban. Sin embargo, conforme Eli fue creciendo se dió cuenta que no todo era diversión, notó que su mamá bordaba todos los días entre semana para ir a vender y tener un ingreso extra para su familia. También se dio cuenta que la mayoría de las veces se gastaba más en ir a la ciudad de lo que vendía durante el fin de semana.

Desde muy chica, cuando apenas tenía diez años, Eli ya le pedía pedacitos de cuadrille a su mamá. Veía a su mamá bordar formas de colores, lo que la atraía un montón.  Eli fue aprendiendo poco a poco, empezó a realizando rayitas en un pedazo de tela. Poco a poco fue haciendo formas más complejas hasta que después de un tiempo hizo su primer servilleta con bordado de hilván. Esto la emocionó porque pensó que podría ayudar a la economía familiar. Sin embargo, su mamá quería que siguieran estudiando, por eso cuando Eli ingreso a la secundaria dejaron de salir los fines de semana a la ciudad de México.

Aunque ya no viajaban siguieron bordando, ahora vendían su producto a otro grupo de mujeres de la comunidad que sólo se dedican a comprar y revender los bordados. Esta dinámica se ha generado porque a muchas mujeres se les dificulta viajar; así pues prefieren venderlas a sus compañeras y seguir teniendo un ingreso extra. Sin embargo, el ingreso que representa sigue siendo muy marginal (entre $30 y $40 pesos por servilleta), comparado con el esfuerzo y tiempo que se requiere para realizar una pieza. Las mujeres se dividen sus tiempos entre las tareas del hogar, el cuidado de los niños y el tiempo de bordado.

Blusa con bordado hilván hecho a mano por Eli

Elizabeth creció, se casó y decidió comenzar a viajar para vender sus productos. Ahora el grupo de vendedoras de San Ildefonso ya no viaja a la ciudad de México. Con el paso del tiempo la capital de Querétaro ha crecido, y por la cercanía se ha fijado como un nuevo lugar para probar suerte en ventas. En el centro de Querétaro, se ven caminar a mujeres con canasta y piezas bordadas, niños y ropa en mano (porque no cuentan con lugar para almacenar sus pertenencias), siempre recorriendo las calles del centro vendiendo.

Vender en Querétaro cada fin de semana implica cansancio físico y emocional, para ellas y los niños. Al terminar su jornada de venta la mayoría de las mujeres y niñxs se retiran a dormir a un albergue, en este a veces encuentran una cama y cena, pero deben ser puntuales, si no quieren quedarse fuera. En estos viajes el ha ido bien, pero en ocasiones solo recibe burlas y críticas, eso le enoja y quisiera dejar de hacerlo.

Mientras los fines de semana Eli se dedicaba a vender sus bordados, entre semana emprendió su propio negocio vendiendo dulces en una cooperativa en el kinder que queda muy cerca de su casa. Esto le permite cuidar a Fani (su hija) y hacer sus labores de casa. A pesar de sus nuevas ocupaciones continúa encontrando tiempos para dedicar al bordado.

Actualmente Eli ha encontrado la manera de complementar sus ingreso entre la venta en la cooperativa y la venta de sus bordados sin necesidad de viajar a la Ciudad de Querétaro, lo que le implica menor desgaste.