#problemáticas: A propósito de la portada de Look Guatemala

Por: Alonso

Creemos que es importante retomar la discusión que se generó en torno a la portada del último número de la revista Look Guatemala , la imagen es poderosísima y problemática en igual medida.

El escenario: las calles de una ciudad guatemalteca. En primer plano, una mujer blanca envuelta en un vestido verde con flores de cerezo, mirando a un horizonte, detrás de ella hay dos mujeres mayas, ambas visten huipil y falda y llevan en sus manos y sobre sus cabezas textiles y collares destinados a la venta. La presencia de las últimas dos puede parecer fortuita sin embargo no es así.

El texto que acompaña la imagen también debe ser sometido a análisis: “Cambiando Guatemala a través de la moda artesanal”. Podemos comenzar por cuestionar qué es lo que necesita cambiar en Guatemala, quién o quiénes tienen la agencia para hacerlo y qué es la moda artesanal y cuál es su potencial transformador.

Sí, nuestra indignación con la Look de julio está relacionada parcialmente con la cuestión de la representación. En México y en casi toda América Latina podemos identificar un patrón estético en los cuerpos que protagonizan la producción cultural que consumimos. Perlas blancas acaparan las portadas de revista y los papeles protagónicos de telenovelas y películas. Basta con ver la publicidad que nos rodea, queda más que claro que lo moreno no es aspiracional y si creen que es invento nuestro y que en México la raza no importa pueden hacer click aquí y aquí.

Como era de esperarse, no sabemos los nombres de las dos mujeres en segundo plano de la portada de Look, así se trazan las fronteras entre sujetos y objetos. Pero sí sabemos quién es la mujer del vestido verde: Francesca Kennedy. Francesca es mitad estadounidense y mitad guatemalteca, de hecho se asume como chapina. Trabajaba como Wealth Management Professional en Goldman Sachs antes de fundar Ix Style, donde produce huaraches en colaboración con artesanas mayas.

Ix Style (Ix es la palabra maya para agua) surgió a partir de una visita al Lago de Atitlán que Kennedy hizo en un viaje a Guatemala. La versión corta es más o menos así: Atitlán es un lago volcánico increíble en el suroeste del país con aguas azules cristalinas que te mueres y te vuelves a morir; la belleza del lago hacen que el turismo sea una actividad importantísima para los 12 pueblos que lo rodean.

Cerca de 2009 se detectó la presencia de una cianobacteria en las aguas del lago, el brote provocó cambios en la coloración del agua; además, era una cepa vinculada a daños en el hígado, riñones y sistema nervioso central de animales y humanos. La contaminación del que alguna vez fue llamado el lago más bello del mundo causó un descenso impresionante en el flujo de visitantes.

Cuando Francesca llegó, se encontró con calles vacías y mercados llenos de cosas que no podían venderse porque ni un turista se animaba a pararse cerca del lago, le compró 100 pares de sandalias a una artesana, les hizo intervenciones y regresó con ellos a Nueva York. Lo que sucedió después parece de película hollywoodense: los huaraches de Ix Style se habían colado a revistas como Vogue y Harper’s Bazaar, al poco tiempo ya habían conquistado los estantes de tiendas como Gap, Topshop y Anthropologie. Ix Style adquirió mayor visibilidad a partir de que Francesca participó en Project Runway: Fashion Startup, plataforma en la que pudo conseguir inversiones para su iniciativa, un contrato con Rebecca Minkoff y una TED Talk.

Actualmente, cerca de 800 artesanas trabajan para Ix Style, la cual dona el 15% de sus ganancias a Ecofiltro Guatemala, una empresa que busca que para 2020, un millón de personas en el país tenga agua limpia. Además, donan parte de sus ganancias a AIR Guatemala, que desde 1993 ha plantado cerca de 4 millones de árboles en zonas deforestadas. En su sitio web, Ix Style afirma lo siguiente:

“Nuestra misión es empoderar a las mujeres a través de la educación, el comercio y la producción. Elegimos invertir en las mujeres, porque sabemos que es la manera más efectiva de invertir en una comunidad. De acuerdo con la OMS, las mujeres destinan en 90% de su ingreso a sus comunidades en comparación con un 30% de los hombres. Las mujeres invierten su dinero en nutrición, cuidados médicos y vivienda, usando su conocimiento y capital para darles a sus hijes una mejor vida.”

Seguro se preguntan qué mal nos hizo Francesca para que hablemos así de un proyecto tan noble como Ix Style. Pues la verdad es que ninguno, no es un problema personal, pero el camino a la apropiación está lleno de buenas intenciones y es más que indispensable señalarlo (we are sorry for everybody).

Regresando al problema de la representación, en el sitio de Ix Style se lee: “Ix Style es un equipo pequeño (sólo yo, Francesa y mis becarios rockstars).” Perdón, pero 800 artesanas, tus becarios y tú no son un equipo pequeño para nada. Resulta muy problemático invisibilizar a tantas personas ya que sin su trabajo no habría ni siquiera algo para vender.

Asimismo, debemos cuestionarnos qué entiende Ix Style por empoderamiento. Efectivamente se trata de un proceso necesario y deseable que tiene consecuencias para las mujeres y su contexto, sin embargo, su modelo de desarrollo no cuestiona porqué las mujeres destinan a sus familias y comunidades una parte de su ingreso tres veces mayor a la de los hombres. La desigualdad de género no es entendida como un fenómeno relacional y difícilmente va a cambiar si no existe la mínima intención de interpelar la división sexual del trabajo imperante.

¿Por qué gente como Francesca es la que puede cambiar Guatemala? No es nuestra intención decir que Ix Style salió de la nada, seguro que Francesca trabajó mucho para que sus ideas fueran una realidad. Pero no podemos pasar por alto que si Ix Style tiene la visibilidad que tiene es gracias a los recursos disponibles para Kennedy, desde dinero para ir de Guatemala a Nueva York y comprar sandalias hasta contactos que pueden poner sus productos en las páginas de revistas famosísimas. Al final del día, es una de esas historias que sólo el privilegio hace posibles.

Mientras ella ocupa los reflectores, las mujeres que trabajan con (o mejor dicho para) ella no reciben crédito, de hecho, en ningún lugar podemos encontrar el nombre de una de ellas. Por si fuera poco, quienes la acompañan en la portada de Look no colaboran con Ix Style. Leticia Menéndez, diseñadora gráfica, hace un análisis semiótico de la portada aquí.

Cada par de huaraches cuesta 89 dólares mientras que una bolsa está en 175, esperamos que lo que cada artesana gana por su trabajo sea congruente con el precio al que se vende cada pieza y que le permita satisfacer sus necesidades básicas y estratégicas. Porque en caso contrario, eso se llama hacer un Christian Louboutin.

Y es ante la amenaza del saqueo que la organización se vuelve tan importante. En 2016, el Movimiento Nacional de Tejedoras Mayas, compuesto por 30 organizaciones de 18 grupos lingüísticos de Guatemala, demandó al Estado guatemalteco por no contar con leyes para la protección de sus creaciones. Al año siguiente, en febrero, presentaron la iniciativa de ley 5247 que busca el reconocimiento de la propiedad intelectual colectiva indígena.

Las demandas del Movimiento de Tejedoras van más allá de lo económico. Durante siglos, sus piezas han servido como textos no escritos sobre historia y filosofía mayas, sin embargo, son sacados de contexto y reproducidos sin autorización ni compensación alguna por firmas como BCBG.

En la portada de una revista no cabrían todas las mujeres miembras del Movimiento, las que se enfrentan a turistas y nacionales que pretenden regatearles su trabajo o las que con dolor asumen que sus hijas y nietas ya no quieren tejer porque no es una actividad rentable. Sin embargo, aplaudimos las disculpas y la actitud de Look, sobre todo porque sabemos que nadie está exente de regarla y en México tenemos doctorado en apropiación y es bien fácil normalizar y hasta reproducir discursos neocoloniales.

#colaboradorxs: Artesanos de tule Remigios

Para Artesanías Remigios, tejer se ha vuelto una herencia familiar. El abuelo de Marcial se dedicaba al campo, pero para apoyarse económicamente comenzó a tejer y a reparar sillas; buscando trabajo de casa en casa.  Por eso cuando sus hijos crecieron también les enseñó este oficio. Así fue como Marcial y sus hermanos aprendieron de su padre.

Fue hasta hace unos años, cuando Marcial migró por un tiempo a Guadalajara, que lo fue retomando. Durante su estadía en esta ciudad observó nuevas y distintas formas de tejer, observando más de cerca diferentes tipos de artesanías hechas con palma y mimbre.

Mesas de herrería realizadas en el taller de la familia Remigios

Marcial es originario de Santiago Mexquititlan, Amealco municipio del Estado de Querétaro. Después de estar en Guadalajara hace un poco mas de tres años migró a los Estados Unidos. Allá trabajó en un aserradero cargando, cortando y apilando vigas para armar sillas. En algo que es muy común en este tipo de trabajos, tuvo un accidente por lo que se tuvo que regresar a México. 

En lugar de sentirse desanimado por el accidente Marcial se sintió motivado a abrir su propio taller, poniendo en práctica todo lo que había aprendido de tejido en su vida.  Para poder diseñar y fabricar él mismo el mobiliario se decidió a aprender el oficio de la herrería.

Inicialmente en su taller comenzaron a hacer canastas y muebles combinando ambos oficios. Poco a poco fueron probando e incorporando materiales, modificando la forma de trabajar, pero siempre con la disposición de hacer nuevas cosas para seguir mejorando. Ahora en el taller no sólo trabaja su familia, conformada por cuatro hijos y su esposa, sino que ha podido dar trabajo a ocho jóvenes del lugar.

Toda su familia trabaja realizando diferentes actividades, pero Tatiana y Luis Enrique los hijos mayores de Marcial, son los que más se ha involucrado en el taller. Una de las dificultades a las que se enfrentan es encontrar mercado para que tengan un ingreso un poco más estable. Todxs se sienten muy motivados a mejorar la productividad del taller y tienen la convicción de poder exportar sus productos.

Su taller se encuentra en Santiago y en trabajan casi todos los días. Los fines viajan a la ciudad de Querétaro para vender sus productos. Además, junto con más artesanos en Amealco, tienen sus productos en “ar doni” (palabra hñähñu, que significa flor) en la Casa de Cultura en el centro de la ciudad de Amealco.