#quiénes somos: Formas Productivas

Las tradiciones productivas de cualquier sociedad están en constante cambio, las transformaciones están determinadas por fuerzas internas y externas. En las últimas décadas, el proceso de globalización ha tenido importantes repercusiones en las formas de producir y comercializar bienes; la industria de la moda es probablemente el ejemplo paradigmático del impacto que tienen fenómenos globales en el ámbito local.

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Los nuevos alcances en la circulación de bienes altera de forma sustantiva los procesos de producción y distribución en todas sus escalas. Podemos entenderlo como un problema de oferta y demanda, por ejemplo, la oferta de fibras sintéticas provenientes de China impacta en cómo se fabrican blusas al interior de un taller familiar en el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca. El mismo fenómeno ocurre a la inversa, la creciente demanda de determinado producto tiene consecuencias sobre la forma en que es manufacturado.

Las transformaciones en los esquemas de producción también pueden explicarse a partir de otro factor: su carácter social. Toda actividad humana se encuentra inmersa en un proceso de constante cambio, debido a que sus creadores, hombres y mujeres se reinventan día con día. Las tradiciones productivas no se encuentran aisladas en un vacío, estáticas, al contrario, en ellas podemos observar los cambios sociales.

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Otro factor que incide en la redefinición o permanencia de las formas productivas es la incorporación de nuevas tecnologías al proceso. Lo anterior tiene múltiples implicaciones; facilita la producción y hace posible la confección de más prendas en menos tiempo. Es decir, la oferta de innovaciones tecnológicas y la demanda de una mayor producción transforma las tradiciones productivas de una sociedad. Sin embargo, aun en el trabajo semindustrializado, existe una importante intervención humana.

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En ReCrear pensamos que el valor del trabajo de lxs artesanxs que colaboran con nosotrxs trasciende los términos estéticos. Se trata de una labor cuya importancia recae, parcialmente, en el hecho de que se trata de oficios que han pasado de generación en generación. La permanencia de formas productivas tradicionales se presenta como una resistencia a la homogeneización y deshumanización de los esquemas productivos, vinculada con una lógica de productividad y competitividad anclada a un sistema neoliberal.

Alberto Limón

Alberto Limón, es un talabartero de Tehuacán que frente a las problemáticas enfrentadas por él y compañerxs artesanxs, decidió poner en marcha una iniciativa para mejorar sus condiciones de trabajo a través de un esquema de acción conjunta: el Colectivo Panolti, cuya historia no puede entenderse sin el trabajo de mujeres y hombres dedicados a transmitir y redefinir.20160104_111933.jpg

Uno de los objetivos principales del colectivo, es difundir el trabajo de artesanas y artesanos que trabajan con una diversidad de materiales impresionante: hilo, ónix, madera, alambre, plumas, etcétera; que con su trabajo y talento se convierten en objetos únicos de gran valor estético y utilidad. Parte de la función del colectivo es preservar un saber hacer que ha sido transmitido de generación en generación, pero que también se ha nutrido a partir de las experiencias de cada artesanx.

El colectivo también ha servido como un espacio de encuentro del que surgen interesantes propuestas a partir de la colaboración entre artesanxs; la fusión de materiales y técnicas ha conseguido redefinir técnicas y procesos, dando lugar a piezas únicas que despiertan interés entre el público. Aunque se trate de productos con gran aceptación, la comercialización del trabajo final implica diversas complicaciones, una de ellas, en muchas ocasiones, es la imposibilidad de vender sus creaciones a un precio justo.


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Por lo que recibir la remuneración correspondiente al tiempo y esfuerzo invertidos en la elaboración de una pieza es una de las preocupaciones que motivó la formación del colectivo. A través de las historias de vida y fotografías tomadas a lo largo del desarrollo productivo podemos conocer los referentes personales que influyen en el proceso creativo de lxs artesanxs. Cuando conocemos la historia detrás del producto final se vuelve más valioso, y no en el sentido de un valor meramente transaccional.

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La historia de cómo Beto se convirtió en un talabartero es sumamente interesante, después de la muerte de su padre, Hermelindo; Beto heredó equipo y maquinaria que puso a la venta debido a que dedicarse a trabajar el cuero no estaba en sus planes. Pero por circunstancias familiares inesperadas, Beto quedó a la cabeza del negocio familiar; su formación como arquitecto, le permitió innovar en el diseño de nuevos productos.

A pesar de las dificultades que enfrentan lxs artesanxs en nuestro país, las iniciativas autogestivas resultan exitosas al momento de hacerle frente a múltiples obstáculos. Proyectos como Panolti son notables, ya que buscan mejorar las condiciones imperantes a través de propuestas que entienden las necesidades de cada contexto y no buscan reproducir un esquema clientelar.

#problemáticas: Producción Textil en Mesoamérica

En Mesoamérica la producción artesanal ha sido siempre muy importante. Ésta ocurría usualmente en contextos domésticos, donde los individuos realizaban varias actividades económicas para autoconsumo, intercambio y pago de tributo (Hirth 2009).  Uno de los bienes producidos más importantes fueron los textiles, y todos los miembros del grupo doméstico participaron en su producción, consumo e intercambio.

Fray Bernardino de Sahagún nos dice en la Historia general de las cosas de la Nueva España que los textiles eran realizados por los macehualtin o comuneros, y hay evidencia de que hilar y tejer se asociaban al género femenino y a la unidad doméstica.

Para su elaboración se emplearon distintos tipos de materias primas como ixtle, pelo de conejo, plumas y algodón; este último en particular era muy valioso y las prendas confeccionadas con él solían reservarse para la élite.

Los textiles brindaban protección contra los elementos ambientales, pero también fueron culturalmente importantes en la comunicación de información social. Además, fueron usados como medida de intercambio en la dinámica económica mesoamericana en forma de mantas de algodón, llamadas quachtli (Berdan 1987; McCafferty y McCafferty 2000).

Frances Berdan (1987) en su publicación Cotton in Aztec Mexico: Production, Distribution and Uses explica que los textiles circulaban en tres canales de distribución: el intercambio local, el intercambio foráneo y el tributo. Dentro de este último los textiles fueron sumamente importantes. Muchos bienes eran pedidos en tributo, pero los textiles fueron por mucho el bien más solicitado.

Todas estas dinámicas claramente requerían de una alta habilidad de los productores. A pesar de que los textiles raramente se conservan en el registro arqueológico en Mesoamérica, podemos imaginarnos gracias a las fuentes históricas las finas piezas que los artesanos elaboraban. Resulta de gran admiración que incluso algunas técnicas y diseños prehispánicos se sigan usando en la producción textil actual. Esto nos indica el gran valor cultural que los textiles tenían en los grupos mesoamericanos prehispánicos, valor que algunos grupos hasta el día de hoy luchan por preservar.

Berdan, Frances F.

1987 Cotton in Aztec Mexico: Production, Distribution and Uses. Mexican Studies/Estudios Mexicanos 3(2):235-262.

Hirth, Kenneth

2009 Craft Production, Household Diversification, and Domestic Economy in Prehispanic Mesoamerica. En Housework: Craft Production and Domestic Economy in Ancient Mesoamerica, editado por Kenneth G. Hirth, pp. 13-32. Archaeological Papers Vol.  19. American Anthropological Association, Arlington.

McCafferty, Sharisse D. y Geoffrey G. McCafferty

2000 Textile Production in Postclassic Cholula, Mexico. Ancient Mesoamerica 11:39-54.

Sahagún, Fray Bernardino de

1992 Historia general de las cosas de la Nueva España. 8va ed. Porrúa, México, D.F.

Para leer más…

Berdan, Frances F., y Patricia Rieff Anawalt

1997 The Essential Codex Mendoza. University of California Press, Berkeley.

Brumfiel, Elizabeth M.

1991 Weaving and Cooking: Woman’s Production in Aztec Mexico. En Engendering Archaeology: Women and Prehistory, editado por Joan M. Gero y Margaret W. Conkey, pp. 224-251. Basil Blackwell, Oxford.

Hendon, Julia

2006 Textile Production as Craft in Mesoamerica: Time, Labor, and Knowledge. Journal of Social Archaeology 6(3):354-378.

Hirth, Kenneth

2011 Introducción. La naturaleza e importancia de la producción artesanal. En Producción Artesanal y Especializada en Mesoamérica: Áreas de Actividad y Procesos Productivos, ed. por Linda manzanilla y Kenneth Hirth, pp. 13-28. IIA/INAH.